"El escándalo ANDIS encuentra al Gobierno en su momento de mayor soledad política, por decisión propia"
Hernán Iglesias Illa, quien fuera subsecretario de Comunicación Estratégica de Jefatura de Gabinete en el gobierno de Cambiemos, escribió en la revista digital Seúl (de la que es Editor general) acerca del escándalo de coimas en ANDIS que "encuentra el gobierno en su momento de mayor soledad política. Por decisión propia".
Interesante reproducir algunos fragmentos de su nota, que representaría el pensar general del macrismo:
"Dos veces el año pasado y una vez en febrero, después del estallido del Caso Libra, analistas y dirigentes entonaron las estrofas del clásico 'la peor semana del Gobierno', pero el Gobierno logró recuperarse, gracias al crecimiento de la economía, la popularidad del presidente Milei y el changüí implícito que reciben todos los gobierno nuevos. Los que lo están diciendo desde el viernes, sin embargo, quizás tengan algo más de razón. La economía da señales de estancamiento, el Congreso lleva un mes en rebeldía abierta y la denuncia de corrupción en la ANDIS, la agencia de discapacidad, parece más bicha y difícil de sacudir.
De todas maneras, lo que más ha cambiado desde hace un año es la erosión que genera en cualquier gobierno el paso del tiempo, que descubre velos y hace visible lo antes invisible (…) Lo que al principio funciona deja de funcionar, los que se callaban empiezan a hablar, las gambetas ya no engañan. No es un proceso lineal ni inevitable y quizás no tenga costo electoral en octubre, pero el Gobierno debe prepararse para que el año que viene, si le va bien en las elecciones y se convierte en el centro del poder, con más tiempo recorrido, más desangelamiento y nuevas demandas de construcción (no ya solo de destrucción), haya cada vez más semanas como esta que pasó.
Un problema añadido es la decisión del Gobierno de enfrentar todos estos desafíos en la más absoluta soledad. Más allá de las alianzas en algunas provincias con el PRO y en otras con el radicalismo, el Gobierno se percibe a sí mismo como el único actor legítimo del proceso de cambio que quiere impulsar, empujado apenas por la popularidad social y una sensación ('las fuerzas del cielo') de inevitabilidad histórica.
(…) Las derrotas recientes en el Congreso expresan este patrón: en lugar de persuadir, negociar o reclutar, La Libertad Avanza desafió a los gritos a los bloques intermedios, que hacen un año lo acompañaron y ahora dudan o se rebelan. En el alboroto por la volatilidad de la tasa de interés, que mete ruido en el proceso de estabilización macroeconómica, pasó algo parecido: los funcionarios insisten en que fueron mal entendidos por los bancos, que todo pronto se va a acomodar. El Gobierno, que hace un año era una topadora de medidas y batallas, parece ahora frenado, en tiempo muerto, como a la espera de que el triunfo electoral le dé el nuevo impulso que merece y necesita.
(...) La tendencia del oficialismo a aislarse y el mero paso del tiempo han llevado a un número de aliados potenciales a, ante la duda y la opción binaria, votar con el kirchnerismo. Sus militantes podrán insultarlos todo lo que quieran, pero si posibles compañeros de viaje, que combatieron al kirchnerismo durante décadas (desde mucho antes que Milei, de hecho), eligen votar con el peronismo quizás sea porque, al menos en parte, fracasó la estrategia centrífuga que sólo permite la sumisión o el enfrentamiento.
Cuando te va bien, nadie necesita amigos. Pero en todo mandato presidencial llega un momento en el que los necesitás. Y el maltrato o la burla constantes a políticos, periodistas e incluso votantes corridos apenas un milímetro del evangelio oficial hará difícil la colaboración espontánea (o barata, en términos parlamentarios). Por ejemplo ahora, cuando una investigación por corrupción que podría llegar al corazón del esquema presidencial amenaza con desestabilizar el proceso electoral. El caso es especialmente endemoniado por dos razones: una es la existencia de los audios, que le da una apariencia de verdadero aun si Diego Spagnuolo, el funcionario allanado, hubiera estado ese día (hace un año) fanfarroneando o diciendo pavadas quién sabe con qué estrategia. La otra es que los audios involucran a Karina Milei, primera dama, jefa espiritual del presidente y estratega política principal de LLA, lo que hace más difícil la solución a mano de los gobiernos de culpar a una manzana podrida y defenestrar al infractor.
Aunque todos los casos de corrupción pasan de moda y con el tiempo pierden fuerza, el de la ANDIS tiene las manchas y los pelos de un potro mañero. En parte porque se monta sobre rumores susurrados pero persistentes sobre el rol de Lule Menem en el gobierno, en parte porque fue justamente la estrategia electoral 'vamos por todo' de Menem y Karina la que dejó heridos en todo el país y todos los partidos políticos. No es fácil frenar estos casos cuando incluso los periodistas amigos están indignados y buscando sacrificios: si uno entrega un peón para que no le coman el alfil, quizás sólo logre que le coman el alfil y le jaqueen la dama. Si, en cambio, uno se resiste a reconocer nada y sigue levantando el dedito contra el afano kirchnerista con la esperanza de que pase el chaparrón, puede tener un éxito táctico pero al costo, quizás, de un mayor desencantamiento en los votantes blandos.
(...) Al gobierno de Cambiemos le costó dos años entender que los problemas de la Argentina eran más profundos que el kirchnerismo. Cuando dice 'kirchnerismo o libertad', un slogan que sintetiza sus deseos de aislamiento, el oficialismo parece estar cometiendo el mismo error. La tarea por delante, incluso tomada dentro de los términos que usa el Gobierno, es mucho más difícil y llevará más tiempo. Adaptando un poquito la frase de El eternauta, podríamos decirles: nadie salva solo".