Así, la fortaleza de Juan Schiaretti estaría muy concentrada a nivel provincial, aunque por fuera de los límites provinciales, es un jugador reconocido por público especializado en política. Este fenómeno será uno de los desafíos a abordar en caso de que quiera tener una aventura nacional.
Su postura central (al igual que la de Horacio Rodríguez Larreta) podría transformar ese 35% de desconocimiento en un factor positivo fácilmente, aunque no sin antes exponerse en medios nacionales. Esto iría en contramano de su bajo perfil, algo celebrado durante buena parte de su gestión pública.
De esta forma, está demostrado que a Juan Schiaretti no le bastará con recurrir a los enfrentamientos con Nación para exponerse y darse a conocer. En caso de que sus intenciones nacionales sean serias, deberá ir más allá, en busca de esos votantes desinformados sobre su figura.
Ahora, el gobernador intentará que su nombre recorra el país como uno de los principales referentes en los reclamos sobre los subsidios al AMBA. Y mientras tanto, buscará dejar “ordenada la casa” en sus últimos meses de mandato a nivel provincial.