Los ánimos ya estaban caldeados desde la mañana, cuando llegó a Reconquista el subinterventor designado, Luciano Zarich, para reunirse con el juez que tramita la convocatoria de acreedores, Fabián Lorenzini. Con él arribó una gran comitiva que no fue bien recibida por los vecinos de Reconquista y Avellaneda que hasta le habrían negado el ingreso a las oficinas de Vicentín, que en el día de hoy mantuvo sus puertas cerradas.
Pero eso no iba a ser todo: en un evento reciente, Zarich debió ser sacado por fuerzas de la policía aeroportuaria del hotel donde se encontraba alojado ya que no le podían garantizar su seguridad ante las decenas de personas que se dirigieron hasta las puertas del mismo pidiendo que se vaya de la ciudad. Esto habría sucedido casi al mismo tiempo que se llevaba a cabo la marcha.
Con respecto a la movilización, uno de lo principales impulsores es el intendente de la localidad de Avellaneda, Dionosio Scarpín, surgido de la UCR en el Frente Progresista, Cívico y Social. El funcionario convocó a la comunidad a marchar frente a las oficinas para decirle "No a la expropiación".
En declaraciones recientes, Scarpín aseguró que hay "un montón de alternativas" para salvar la cerealera que adeuda más de 1.350 millones de dólares.
El intendente se mostró sorprendido “para mal” con la noticia, además de sentir “mucha bronca y angustia”.
“Hablar de Vicentin es hablar de una empresa familiar de la provincia que ha crecido de la nada. No estamos hablando de una multinacional extranjera”, afirmó Scarpín sobre la firma que tiene una fuerte inserción industrial tanto en Avellaneda como en Reconquista y la región.