Llegados a este punto vale recordar que las elecciones presidenciales en Estados Unidos son indirectas: el resultado no depende directamente del voto ciudadano. Los ganadores son determinados por el voto de los "electores", quienes son parte de un proceso llamado Colegio Electoral.
El demócrata ganó 306 delegados en el Colegio Electoral, por encima del mínimo de 270 necesarios, mientras que Trump se quedó con 232 del total de 538.
Aunque la diferencia de votos es importante y la fórmula Joe Biden-Kamala Harris obtuvo más de 7 millones de sufragios más que sus rivales republicanos, en realidad, en términos del sistema indirecto, solo ganaron por unas decenas de miles de votos distribuidos en apenas un puñado de estados.
Dada esta ajustada ventaja, Trump y sus aliados republicanos intentaron persuadir a la Corte Suprema la semana pasada para que revisara 62 votos electorales para Biden en cuatro estados, lo que podría haber puesto en duda el resultado de hoy, pero los magistrados rechazaron este último esfuerzo el viernes pasado (11/12).
Esa derrota judicial fue la culminación de una larga lista de fallos en contra que en este último mes obtuvieron los republicanos en todos los estados que fueron claves para la victoria de Biden.
Por eso, con la elección del Colegio Electoral, solo queda un paso -una formalidad, en realidad, antes de la asunción: la sesión conjunta del Congreso del 6 de enero próxima en la que el el vicepresidente Mike Pence, como titular del Senado, repetirá el conteo y anunciará formalmente el resultado.
Ya confirmada la victoria de Biden por el Colegio Electoral, ya no queda espacio para Trump en su lucha por conservar la presidencia. En ese sentido, ya advirtió en declaraciones recientes que continuará avanzando con sus denuncias.
"Me preocupa que el país tenga un presidente ilegítimo, un presidente que perdió y perdió por mucho”, dijo Trump en una entrevista con la cadena Fox News grabada el sábado.
"Esto no se ha terminado; seguiremos y vamos a continuar avanzando”, agregó, apenas horas después del revés de la Corte Suprema.
Biden planea dar un discurso a la nación esta noche para celebrar, ahora sí, formalmente su victoria y enviar un mensaje más o menos directo a los senadores republicanos que públicamente han amenazado con no aprobar sus nominados para el gabinete y otros cargos clave del Gobierno, si persisten los cuestionamientos de partes de su partido a los resultados electorales.
"Es tiempo de dar vuelta la página. Unirnos. Sanar. Si alguien no lo sabía aún, ahora lo sabemos. Lo que late fuerte en los corazones del pueblo estadounidense es esto. La democracia: el derecho a ser escuchados, a que nuestros votos se cuenten, a elegir a los líderes de la nación y a gobernarnos a nosotros mismos", dirá Biden, según un extracto de su discurso adelantado por CNN.
"En Estados Unidos, los políticos no toman el poder, el pueblo se los da", concluirá, en referencia poco velada a la negativa de Trump de aceptar su derrota.
Biden, además, buscará nuevamente bajar la tensión política que domina parte del país e imprimir una sensación de normalidad a una transición que, sin embargo, sigue sin serlo.
En la noche del sábado, cuatro personas resultaron apuñaladas en Washington tras enfrentamientos entre seguidores de Trump y miembros de los movimiento Antifa y Black Lives Matter (Las Vidas de los Negros Importan).
Los choques se produjeron al término de las marchas bajo el lema de “Detengamos el robo” que celebraron en la capital estadounidense activistas pro-Trump. Pese a la violencia, ni el mandatario ni su campaña han dado señales de estar dispuestos a poner fin a estas convocatorias.