Si bien es cierto que el equipamiento no es el mejor y que las condiciones laborales merecen ser mejoradas, ¿de dónde creen los efectivos policiales que sale el dinero para pagar los sueldos de los empleados públicos? Deberían tener en cuenta que la Argentina sufre desinversión, pobreza y recesión por la alta presión tributaria. Un cuadro que se agudizó con la pandemia.
Ahora bien, comienza a tomar consistencia la hipótesis de cierta coordinación nacional entre las fuerzas de seguridad provinciales que, en efecto cascada a partir de lo que ocurrió en Misiones, decidieron nacionalizar el conflicto, poniendo en la mira al presidente Alberto Fernández.
Urgente24, ya informó que detrás del estallido de la Bonaerense por lo laboral se esconde el accionar de comisarios corruptos que se agarran la cabeza por el desembarco de las fuerzas federales en el conurbano, temiendo ser descubiertos en un momento de vacas flacas por la suspensión de los recitales y los partidos de fútbol con los que hacen caja.
¿Nadie sospecha del momento en el que estallaron las movilizaciones? Fue tan sólo 48 horas después del lanzamiento de un plan de Seguridad encabezado por Fernández.
La Prensa Obrera ya bajó línea a sus militantes y, más allá del sesgo, no debería descartarse la hipótesis sobre todo porque tiene coincidencia con hechos reales:
"La crisis con la Bonaerense tiene un efecto cascada y varias aristas. Por lo pronto, y con los antecedentes recientes de movimientos similares en otras provincias, en particular Misiones, Mendoza, Santa Fe, la “rebelión policial” amenaza con convertirse en un conflicto nacional que termine colocando al gobierno de Alberto Fernández en el centro de la mira. A pesar de su sesgo reivindicativo (aumento de salarios y mejoras en las condiciones laborales), los motines en las fuerzas de seguridad son la evidencia de una descomposición más general del aparato estatal y de su columna vertebral que son las instituciones represivas. No por nada Frederic, la ministra de Seguridad nacional reculó en chancletas y negó que existiesen “motivaciones políticas” en las medidas dispuestas por la policía que “viene poniendo el hombro las 24 horas al día desde el comienzo de la pandemia”. Esto, después de haberlas cuestionado inicialmente por provocar “alarma en la población”. La vocera de Alberto Fernández se apresuró a declarar que la “democracia tiene una deuda con el bienestar policial” haciendo de la defensa de la Bonaerense una cuestión de Estado".
Ahora, el siguiente paso sería que se sumen las fuerzas federales al conflicto mientras los efectivos locales trasladan el conflicto a la puerta de la quinta presidencial de Olivos.
Otros, suman lo que pasó esta mañana (9/09) con bombas molotov.