Así las cosas, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora del FMI, Kristalina Goerigieva, compartirán el mismo evento económico denominado: "Nuevas formas de fraternidad solidaria de inclusión, integración e innovación".
Con esta reunión lo que se busca es que la Argentina y el Fondo tengan lugar para diálogos informales sobre el estado de las negociaciones con el organismo.
En ese encuentro también estará presente el secretario de Asuntos Estratégicos del Gobierno, Gustavo Beliz, quien es por demás, íntimo amigo del Papa Francisco.
Cinco días antes de este evento económico, el Papa Francisco recibirá al Presidente de la nación en el Vaticano.
El encuentro será el 31 de enero y la visita será "de carácter oficial". Esta será la primera visita de Alberto Fernández a El Vaticano.
Sin dudas, todo indica que la relación del albertismo con El Vaticano será diferente a la de los últimos 4 años.
Ahora bien, si del macrismo se trata, por diferencias políticas y hasta religiosas, la relación con Mauricio Macri y Bergoglio fue demasiado distante si se trata de un Presidente y un Papa de la misma nacionalidad.
La realidad es que el Papa Francisco no es infalible en temas políticos, y seguramente el principal tema por el cual, la relación con el macrismo fue escueta, son las distintas formas de mirar la política. Incluso, la única del ex Gobierno que tenía buena relación con Bergoglio fue María Eugenia Vidal, vínculo que a Macri no le sirvió de mucho.
Macri en su carrera política cometió ciertos errores que no cayeron bien en El Vaticano, el principal, poner en agenda política la legalización del aborto, tema que, aunque Francisco tenía la certeza de que el proyecto no se aprobaría, Mauricio Macri lo haya insertado en la palestra pública cuando ni siquiera, por convicción religiosa, el expresidente estaba de acuerdo.
Incluso, se especula con que la ayuda que dará Francisco a Alberto, respecto a la negociación de la deuda con el FMI, venga de la mano con algún "favor" que lleve el sello de la palabra aborto. Y es que por razones obvias la Iglesia Católica rechaza de manera contundente la legalización del mismo, por lo que buscará por todos los medios encajonar o frenar, por ahora, el debate del proyecto de Ley.
Hay otras anécdotas, de menor importancia si se quiere, que pusieron áspera la relación entre Francisco y Macri. Por ejemplo, la simpatía budista de la ex primera dama, Juliana Awada, que practica la religión "del arte de vivir" y tuvo que bautizarse como católica para poder asistir a la visita oficial de Macri en El Vaticano, tema menor pero que sin dudas a Bergoglio no le gustó.