Para la UCR, el movimiento de Macri en Córdoba y el impulso explícito a Gustavo Santos implicó un mensaje un tanto inconveniente teniendo en cuenta que el espacio opositor se encontraba en periodo de construcción de consensos. Incluso se había llegado a generar una Mesa Ejecutiva con representantes de los cuatro espacios que conforman la coalición en Córdoba (PRO, UCR, Frente Cívico y Coalición Cívica).
Justamente, de esa diversidad se valió el ex intendente cordobés para salir adelante en su discurso. “La diversidad que tiene Juntos por el Cambio fortalece. Lo mismo sucede con el radicalismo”, aseguró.
Así, el ex funcionario buscó “marcar la cancha” al juego asociado dentro de JxC. Para los radicales, la elección de candidatos ya no es una opción, menos luego de reiterados fracasos fruto de los “dedazos” que llegaron desde Buenos Aires.
Dichas reglas parecían haber quedado claras luego de una primera visita del dirigente PRO a Córdoba, donde abogó por una competencia interna para dirimir los próximos candidatos de cara a las legislativas. “A nuestros candidatos los eligen los afiliados o la gente”, sentenció Mestre.
Por ende, desde la Unión Cívica Radical cordobesa terminaron por reclamar mayor claridad y previsibilidad en los movimientos políticos de los dirigentes del PRO, asistiendo a las diferencias que agrietan la dirigencia nacional de ese partido, además de rechazar un armado a dedo. Este posicionamiento va de la mano con las intenciones de ganar mayor protagonismo por parte de los radicales dentro de la coalición.
Lo que no entienden desde el partido centenario es que, si ni los propios integrantes PRO nacional se ponen de acuerdo sobre las referencias (hoy hay una mesa de 3 o 4 dirigentes que disputan poder), como pueden intentar imponer candidaturas. Lo que está claro es que, a pesar de ese desorden, saben que la necesidad de una sociedad en pie es excluyente, por lo que intentan serenarse a sí mismos.
En una encuesta de Zuban Córdoba y Asociados, el público manifestó en un 49% que la UCR debe mantenerse aliada, en diferentes variables, con el PRO. Mientras que un 34,5% opinó lo contrario (en su mayoría, encuestados opositores que se beneficiarían con una ruptura).
Dentro del mismo estudio, los votantes cordobeses alineados como “anti-K” coincidieron en su mayoría (42,9%) que las candidaturas deberán dirimirse en las PASO, y el 23,4% dijo estar parcialmente de acuerdo. Esto revelaría que la fuente de votación opositora en Córdoba no es tanto el apoyo o devoción por Macri, sino el sentimiento de rechazo al kirchnerismo.
De esta forma, el movimiento de Macri en Córdoba podría ser calificado como imprudente debido a sus formas. Lo cierto es que el ex presidente ya habló y puso al frente a un Gustavo Santos que todavía resulta una incógnita para los cordobeses, a costo de hacer enojar al resto de los integrantes de Juntos por el Cambio en la provincia.