Los datos dan cuenta que cada uno mostró sus cartas y expuso su postura, siempre en buenos términos.
Después de los saludos de rigor, el CEO de Vicentin, Sergio Nardelli, hizo un repaso sobre la actualidad de la firma, reconoció que el pasivo es un problema grave, aunque no definitivo y le pidió al Presidente que no avance con la expropiación sin antes evaluar algunas alternativas .
Entre las opciones que sobrevoló el empresario propuso asociarse con el Estado, opción que el Presidente escuchó en silencio pero descartó luego. "Ya es tarde", les dijo. Aunque ratificó que el objetivo, según le dijo es "rescatar" a la empresa que, como muestra de buena fe, aceptó sin condicionamientos la intervención que se había producido unas horas antes.
El Presidente rechaza, según sus allegados, el plan para la cerealera que está en concurso preventivo por US$1350 millones , donde el Banco Nación es su principal acreedor individual con más de $18.000 millones prestados en prefinanciación de ventas al exterior.
"Alberto no es amigo de las expropiaciones, esto se trata de una excepción", repitieron destacaron fuentes cercanas a Fernández.
El otro de los protagonistas de la noche de Olivos el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, quien por lo que se pudo ver, publica el sitio de noticias, hizo las veces de vocero del encuentro. Trascendió que de ahora en más oficiará de nexo entre la Casa Rosada y la empresa. Dada la cercanía con Alberto Fernández
"El Presidente ha sido muy claro, su objetivo es el rescate de la empresa. La expropiación es un camino, pero si hay opciones superadoras está dispuesto a analizarlo", dijo el mandatario provincial,
Pero las cosas no terminaron ahí. El Presidente también impuso otra exigencia. "La empresa no se venderá a multinacionales. Eso no es negociable. Si entran nuevos jugadores, deberán ser nacionales", avisó.