A su vez, el exembajador admitió que sí se tomó una licencia pero “por contaminación” (prevista en el artículo 75 del reglamento de la Cancillería) pero negó haber viajado a la exclusiva isla de Hainan.
“Estoy en Beijing a disposición del Gobierno, nadie me pidió que volviera”, dijo Kreckler desde China. Y agregó: “Soy una persona de honor, cumplo con mi palabra, tengo una trayectoria y cumplo con las instrucciones”.
Mientras tanto, y respecto a la vacuna china, la negociación es protagonizada por Ginés González y las empresas asiáticas Sinopharm, Cansino Biologics y Sinovac. Cada vacuna china está cotizada en 20 dólares y su acceso comercial se calcula para fines de marzo de 2021.
Sin explicaciones oficiales al respecto de un cambio que no es usual en el mundo diplomático donde los embajadores suelen tener estabilidad, Kreckler no había llegado a cumplir 1 año en China donde fue enviado por Alberto Fernández el 26 de enero pasado.
Con la salida de Kreckler queda vacante una embajada estratégica para la Argentina por la relación con China.
La decisión tomada por el canciller Felipe Solá, con el consenso de la Casa Rosada, se formalizará en las próximas horas con la publicación en el Boletín Oficial.