“Es alguien a quien consulto permanentemente. Ernesto es una persona con una visión de la política nacional muy interesante. A mí me ayuda mucho. Bienvenida sea esta vuelta”, expresó.
En ese contexto, Sanz brindó una entrevista a Radio Rivadavia donde se refirió a la coyuntura política y a la figura de Mauricio Macri.
"En Argentina hay una aceleración del deterioro en muchos frentes y el Gobierno, quien tiene la mayor responsabilidad, cayó preso de la trampa del 'único plan'”, analizó el mendocino y agregó que " en los escenarios sanitario, político y económico hubo un único plan y los 3 han fracasado o pasado".
En esa línea, reflexionó que "en Argentina hay dos cosas devaluadas: el peso y la palabra", y sobre lo segundo dijo que “la palabra del Presidente está devaluada y no porque lo decidió el periodismo o la oposición: él ha tenido enormes contradicciones".
"En vez de construir confianza, certezas y certidumbres, la palabra del Gobierno genera lo contrario: desconfianza, incertidumbre y muchas dudas", añadió.
Acerca de la figura de Cristina Fernández, Sanz opinó: “Estoy convencido que la impronta, la ideología y el rumbo político del Gobierno provienen del Cristina Kirchner".
“La centralidad del poder en el Gobierno no está en el Presidente sino en la Vicepresidenta”, sentenció.
Con respecto al rol de los sindicalistas, estimó que "en la movilización del 17 de octubre hay una fuerte impronta del sindicalismo de rescatar a Alberto Fernández".
Y sobre los gobernadores, señaló que "hay presión de los gobernadores en la elección de Alberto Fernández como Presidente del PJ".
En cuanto a las declaraciones de Mauricio Macri, Sanz, comentó: "A Macri lo vi sereno, reflexivo y con ganas de ayudar. La autocrítica fue buena pero debiera limitarse solo a él y que no haya pase de facturas a terceros".
Y agregó: “en los espacios opositores, las críticas a terceros o entre integrantes de un sector debe hacerse puertas hacia adentro. No por secretitud sino porque el Gobierno está interesado en provocar la fractura de la oposición".
“El Gobierno tiene a una oposición homogénea y no fragmentada. Siendo dirigente, hay que evitar conflictos con los que el Gobierno pueda mover la mira de la agenda pública con la que pueda disimular su propia mala praxis", concluyó.