El resultado fue un Mauricio Macri mucho más relajado que el que el PRO mostró durante años.
Lejos del tono rígido que caracterizó gran parte de su comunicación, el exmandatario aceptó jugar con el conductor, reaccionó a videos de TikTok, opinó sobre personajes virales, habló de su vida cotidiana y hasta respondió preguntas sobre el mundo del espectáculo sin intentar escapar de la dinámica del programa.
El PRO quiere volver al ruedo
En varios momentos incluso se permitió reírse de sí mismo, un recurso que históricamente la política argentina suele utilizar poco, pero que funciona especialmente bien en plataformas digitales.
Uno de los pasajes que más repercusión generó fue el intercambio con su pareja, Dolores Teuly, cuando Valen Rizzuti bromeó diciendo que ambos compartían "el novio". La escena, completamente descontracturada, mostró una faceta poco habitual de Macri, que acompañó el juego con naturalidad.
También hubo espacio para comentarios inesperados. Al ver un video de Lali Espósito, el expresidente no dudó en elogiarla: "Sí, me encanta. Tiene mucha personalidad". Más tarde reaccionó a memes, inventó la palabra "Mafaldador" frente a una imagen viral de Ricardo Darín y hasta cerró uno de los intercambios con un inesperado "Tranquilo, gato", otra frase que rápidamente empezó a circular en redes.
Más allá de las anécdotas, el dato político parece ser otro.
La comunicación del PRO da un giro en redes sociales
El PRO finalmente entendió que la imagen pública ya no se construye únicamente desde conferencias de prensa o entrevistas periodísticas tradicionales. Hoy también se construye en YouTube, Twitch, TikTok, Instagram y los canales de streaming donde millones de jóvenes consumen contenido todos los días.
Durante mucho tiempo, esa conversación fue dominada por La Libertad Avanza, que logró instalar dirigentes, frases, recortes virales y una estética completamente distinta a la de los partidos tradicionales. Mientras el oficialismo ocupaba ese espacio, el PRO parecía mantenerse al margen, con una comunicación que muchos dentro del propio partido consideraban antigua y excesivamente formal.
La aparición de Macri en Olga representa un intento de romper con esa lógica.
No porque haya cambiado su discurso político, sino porque cambió el envase. El expresidente aceptó exponerse en un ámbito donde no controla todas las preguntas, donde el humor pesa más que el protocolo y donde la autenticidad suele ser mucho más valorada que un mensaje perfectamente ensayado.
Es una apuesta que busca humanizar su figura y, al mismo tiempo, aggiornar la identidad digital del PRO.
Todavía es temprano para saber si este cambio será sostenido o si quedará como una acción aislada. Pero la recepción inicial parece mostrar que el partido encontró un camino que hacía años no transitaba: abandonar la rigidez, hablar el idioma de internet y entender que, en la política actual, las redes sociales dejaron de ser un complemento para convertirse en uno de los principales escenarios de disputa por la opinión pública.
Paradójicamente, ese terreno fue conquistado primero por La Libertad Avanza. Ahora, el PRO parece decidido a recuperarlo, empezando por mostrar un Mauricio Macri mucho más genuino, espontáneo y cercano al que los usuarios están acostumbrados a consumir en las plataformas digitales.
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