El protocolo para la apertura de los shoppings sería con “aforo”, es decir, una cantidad máxima de personas y obligatoriedad del uso de barbijos para la recorrida por los pasillos y prestación del servicio de alcohol en gel en espacios destinados a ese efecto. Un argumento al que ambas jurisdicciones apelaron es que están habilitadas las galerías comerciales, por lo que parece lógico que sean autorizados entonces los shoppings, ya que incluso son más grandes y con techos muy altos, lo que facilita la circulación de aire.
Sin embargo, no se habilitarían las zonas gastronómicas puesto que tampoco están autorizados los restaurantes, salvo cuando puedan atender al aire libre. En ámbitos porteños se cree que es posible plantear esa apertura para la próxima prórroga del ASPO, que se iniciaría a principios del mes de noviembre.
De acuerdo con información que publica el sitio de noticias Infobae, en CABA, se buscará para la próxima etapa la apertura de actividades culturales al aire libre, en anfiteatros y/o calles en algunos barrios que se cerrarían exclusivamente para la realización de obras de teatro o espectáculos musicales, previo montaje de un escenario y con la colocación de sillas especialmente ubicadas con distanciamiento social.
En cuanto al servicio doméstico, CABA y PBA coinciden en que están dadas las condiciones para que el personal vuelva a sus lugares de trabajo, luego de constatar una caída del empleo formal e informal en ese sector. De todos modos, Nación aprobaría el regreso al trabajo del personal doméstico, aunque no podrían utilizar el transporte público, por lo que necesitarán que sus empleadores resuelvan los traslados.