Las actuaciones del Consejo de Guerra serán de carácter confidencial ya que se manejan datos sensibles como la misión del buque siniestrado y su rol en el esquema de la defensa nacional.
Aunque fuentes militares advierten que deberían ser públicas para el personal militar.
Otro cuestionamiento es quien encabeza el tribunal. Según establece la ley, para ciertos casos, es un funcionario civil quien encabeza el tribunal, y ese lugar puede ser ocupado por el propio ministro de Defensa (Agustín Rossi) o, en este caso, será ocupado por el secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Sergio Rossi, hermano del ministro y de profesión agrimensor, a quien desde las FFAA señalan que podría no garantizar la parcialidad en el proceso así como no hay representantes de la Armada en el tribunal para evitar el mismo hecho.
Además de Rossi, el tribunal estará integrado por el jefe de Estado Mayor Conjunto (EMC) de las Fuerzas Armadas, el general Juan Martín Paleo, y por el brigadier Pedro Girardi, segundo Comandante Operacional de las Fuerzas Armadas.
En los últimos días, Agustín Rossi aclaró que ese proceso "solo comprende al personal militar" involucrado en el hecho.
"Cuando llegamos al Ministerio le dimos todo el respaldo necesario al oficial instructor del Consejo de Guerra, que es un oficial de otra fuerza, sobre el hundimiento del San Juan, y se puso como objetivo que antes de finalizar el año se empezaran a juzgar las responsabilidades militares", afirmó Rossi el fin de semana pasado en declaraciones radiales que citó la agencia estatal Télam.
La Ley 26.394 que actualmente regula este Consejo prevé penas para faltas leves, graves y gravísimas, que van desde el apercibimiento hasta la destitución.
A la hora de juzgar, el tribunal deberá prestar atención a "la extensión del daño o peligro causados" y, teniendo en cuenta la pérdida del buque y de 44 vidas, los hechos serían enmarcados como "gravísimos".
De ser aplicada, la destitución implica la baja del condenado de las Fuerzas Armadas en caso de tratarse de personal en actividad o la pérdida definitiva del grado para aquellos que hayan pasado a retiro.