Clases presenciales, conflicto con el campo en puerta y la CGT especula con suba de salarios
1 Más cerca de comenzar las clases presenciales

1 Más cerca de comenzar las clases presenciales
El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, dijo que en el regreso a las clases presenciales en todo el país "cada distrito puede organizarse según sus características", consideró que "la presencialidad cuidada debe volver a ser el ordenador del sistema educativo", y contó que se establecerán "bloques semanales de grupos para garantizar al menos la mitad de los días y el tiempo en la escuela".
En declaraciones a CNN Radio, el funcionario explicó que "no podrán volver a clases todos los chicos simultáneamente" a los establecimientos educativos, por lo cual se establecerán "bloques semanales de grupos para garantizar al menos la mitad de los días y el tiempo en la escuela".
Trotta afirmó en ese sentido que "hay consenso para una vuelta segura a la presencialidad", a la vez que indicó que "en 2020 la mitad de las provincias tuvieron presencialidad" en algún momento. "La presencialidad cuidada debe volver a ser el ordenador del sistema educativo", declaró el funcionario, que no obstante marcó que "cada distrito puede organizarse según sus características".
En cuanto al reclamo del expresidente Mauricio Macri para abrir las escuelas, Trotta subrayó que "hay consenso de la sociedad para eso y lo trabajamos con todas las fuerzas". Pero consideró "irracional" y "para sumar conflictos" la marcha que Juntos por el Cambio convocó esta semana por el regreso presencial a clases en todo el país.
"Celebro esta preocupación de una porción de Juntos por el Cambio por la educación, que lamentablemente no tuvieron cuando fueron gobierno", porque "en los cuatro años de Macri la inversión educativa cayó en un tercio", aseguró Trotta.
Si el resultado de su hisopado da negativo (el ministro está aislado por ser contacto estrecho de un caso de Covid-19), Trotta se reunirá el lunes (08/02) con el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, como ya lo hizo con 19 gobernadores. "Nos quedan cinco jurisdicciones para visitar", explicó.
Al tiempo resaltó que el desafío es "priorizar la presencialidad y avanzar en la intensidad" en todos los casos. "Y si en algún momento, por la situación epidemiológica, hay que suspender las clases, que sea por poco tiempo", planteó. También reveló que "las decisiones se tomarán en la mínima unidad geográfica posible", por lo tanto suspender las clases en algún lugar por la pandemia o por la situación edilicia de las escuelas "no implica hacerlo en toda una provincia".
2 Preocupante, el campo se prepara para otro conflicto
Carlos Achetoni, de Federación Agraria, adelantó que la Mesa de Enlace se reunirá para evaluar la respuesta a adoptar si el gobierno, como planteó Alberto Fernández, toma alguna de esas medidas para “desacoplar” el precio de los alimentos. “Hay una cuestión ideológica”, dijo por su parte Jorge Chemes, de Confederaciones Rurales. mientras que Ricardo Buryaile fue al fondo de la cuestión.
“Si avanzan con esto, es muy probable que haya conflicto”, dijo el presidente de Federación Agraria, en referencia a las declaraciones del presidente Alberto Fernández en las que señaló que “el Estado sólo tiene dos canales para resolver el problema (del aumento de la carne en particular y de los alimentos en general), dos herramientas que preferiría no usar: subir las retenciones, que en este momento están acotadas, o poner cupos, decir esto no se exporta. Y no hay mucho más tiempo para que decidan”.
Las palabras presidenciales sonaron como un ultimátum, luego de declaraciones en el mismo sentido de la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca y, menos notadas, respuestas que el ministro de Economía, Martín Guzmán, dio en su recorrido por el interior del país: tanto en Chaco como en Tucumán ya había admitido, como notó en ese momento el portal de noticias Infobae, que una nueva suba de los impuestos (retenciones) a la exportación era una posibilidad.
“Necesitamos otra brújula, sinceramente no se entiende la situación. Por un lado se necesita ingreso de divisas, y eso lo asocian a los precios en góndola, pero nosotros no somos fijadores de precios. Y cerrando las exportaciones no van a tener divisas”, dijo Achetoni, quien adelantó que seguramente la Mesa de Enlace de las Entidades Agropecuarias se reunirá en forma virtual en las próximas horas para evaluar la situación y eventuales respuestas en caso de que el gobierno aplique alguna de las medidas mencionadas por el presidente.
Por su parte, Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), fue más contundente aún. “Siguen sin entender la situación. Ellos entienden -dijo, en referencia al Gobierno- que nosotros somos formadores de precios. Primero, no lo somos. Y segundo, la participación que tiene el producto primario en el producto final es muy baja. El paquete impositivo y los demás segmentos tienen una influencia mucho mayor. ¿Por qué están tan convencidos de que manejando el eslabón primario van a manejar los precios? Es un error garrafal, pero no lo quieren entender. Y ahí es donde pensamos que hay una cuestión ideológica en contra del campo”, dijo Chemes.
También el formoseño Ricardo Buryaile, ex miembro de la Mesa de Enlace y primer ministro de Agricultura y Ganadería del gobierno de Mauricio Macri, reaccionó y se dirigió a Alberto Fernández a través de Twitter. En la red social del pajarito, le preguntó al presidente si cuando hablaba de “desacoplar” precios ignoraba que ese fenómeno ya se produce a través del desdoblamiento cambiario, por el cual un exportador de soja, por caso, recibe poco menos de $ 60 por dólar.
Al igual que Chemes, de CRA, Buryaile señaló que no tiene sentido hacer responsable del precio final de un producto al primer eslabón de la cadena de valor. Al igual que Achetoni, remarcó la incidencia de los impuestos en el precio de los alimentos. Y señaló que, en caso de imponer cupos, el Gobierno estará jugando a favor de las grandes exportadoras, que tendrían mucho más poder para imponer condiciones a los productores.
3 Los salarios siguen en el tope de la discusiones con el Gobierno
Previo al encuentro entre el Gobierno, empresarios y sindicatos, el cosecretario general de la CGT consideró que un acuerdo de precios y salarios "debería funcionar".
y que el salario tiene que estar entre 3 o 4 puntos por encima de la inflación
El cosecretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Carlos Acuña, consideró que "el salario tiene que estar entre tres o cuatro puntos por encima de la inflación" y, en ese sentido, aseguró que "los empresarios tienen que ganar menos, pero un tiempo".
"Hay sectores que les va muy bien y no está mal que eso se vea reflejado en el bienestar de los trabajadores. El salario tiene que estar por encima de la inflación entre tres o cuatro puntos para ir recuperando gradualmente el poder adquisitivo que se perdió", expresó en declaraciones a AM 750.
"Si hay consumo, eso genera demanda y la demanda genera producción y más puestos de trabajo", remarcó y añadió que: "Un acuerdo de precios y salarios debería funcionar, si no, es que no aprendimos nada. Acá hay un sector de los intermediarios que encarecen los productos".
El dirigente que encabeza el gremio de los trabajadores de las estaciones de servicio ejemplificó con la paritaria firmada para sus representados: "Nosotros hicimos así, firmamos de abril a septiembre y ahí vemos cómo viene la inflación".
"Ya estiramos los otros seis meses de acuerdo a la inflación. Cada gremio es prudente respecto de la demanda de aumento salarial y es así porque estamos en un momento muy difícil", señaló.
Asimismo, opinó que "hoy, lo primero es ver cómo se pone en marcha el país en el tema económico y, a partir de ahí, tiene que haber esta discusión porque hay sectores que les va muy bien".
4 Para Ecolatina el salario real cayó 3% en 2020 al tiempo se pregunta si habrá recuperación en 2021
Entre 2018 y 2019, el salario real de los trabajadores formales retrocedió 17,5%. Producto paritarias que no anticiparon aceleraciones inflacionarias, el poder adquisitivo de los empleados registrados sufrió demasiado la crisis de la segunda mitad de la gestión Cambiemos. En respuesta, el Frente de Todos enfocó su campaña de 2019 en apuntalar los ingresos de los asalariados, y los aumentos de suma fija decretados al comienzo de 2020 intentaron cumplir esta promesa.
Como resultado, el salario formal trepó casi 14% durante el primer trimestre del año pasado, prácticamente duplicando a la inflación del período. Sin embargo, la llegada de la pandemia y la cuarentena dieron por tierra con cualquier intento de recuperación del salario real. Entre abril y agosto, en un contexto de caída inédita del nivel de actividad y disparada de la incertidumbre, muchos gremios postergaron sus paritarias, resignando cualquier mejora de poder adquisitivo, pero apostando a mantener los puestos de trabajo.
En respuesta, los salarios nominales de los trabajadores registrados avanzaron 3,3% en estos meses, muy por debajo de una inflación que acumuló más de 8,5% en el período. En consecuencia, el salario real retrocedió casi 6% entre abril y agosto, ubicándose 2,5% por debajo de los niveles de cambio de gobierno. En un contexto de crisis, priorizar el ajuste por precios -ingresos- en lugar de hacerlo por cantidades -puestos de trabajo- ayudó a repartir los costos entre más personas y atenuar los costos sociales del Coronavirus y la cuarentena; no obstante, lejos estuvo de evitar los problemas.
En otro orden, vale destacar que la situación de los trabajadores informales, no mencionados hasta el momento, fue sistemáticamente peor que la del sector registrado: este último tiene protecciones legales que velan por sus puestos de trabajo, en tanto los primeros, al estar “en negro”, perdieron directamente la totalidad de sus ingresos en muchos casos -o quedaron a merced de la “buena voluntad” de sus empleadores-, producto de las restricciones a la movilidad y a poder realizar sus tareas. En la misma línea, la falta de regulaciones sobre esta parte del mercado les impidió acceder, al menos de manera directa, a los ajustes de suma fija de enero y febrero pasados.
En el último cuatrimestre del 2020, la relajación de la cuarentena impulsó la recuperación del nivel de actividad, que habría cerrado el año poco más de 3% por debajo de nivel de fines de 2019 -cuando llegó a estar más de 10% por debajo en el segundo trimestre-. En respuesta, comenzaron a tener lugar muchas paritarias -prevaleciendo los aumentos de suma fija o la incorporación al básico del incremento de principio de año-, intentando recomponer parte de la pérdida de los meses anteriores. En este marco, los salarios nominales de los trabajadores registrados habrían acumulado una suba de 13% entre septiembre y diciembre. Sin embargo, los precios también tuvieron su dinamismo y les ganaron a los ingresos: la inflación totalizó 14,4% en el período y el salario real de los trabajadores se redujo 1,2% en último cuatrimestre de 2020, acumulando una caída de 2,3% en el año.
Como resultado, el poder adquisitivo encadenó en 2020 su tercer año seguido en rojo, perdiendo casi 20% desde comienzos de 2018. Por su parte, en el promedio anual -más relevante para el análisis económico- el deterioro del salario real registrado fue de 3,2% en 2020. Más allá de qué porcentaje se analice, se observa una clara tendencia general: los trabajadores perdieron poder de compra sistemática y constantemente en los últimos tres años, en un primer momento por la disparada del dólar y en una segunda instancia por la profundización de la crisis económica que generó la pandemia.
A todo esto la política de ingresos será uno de los principales desafíos del gobierno durante este año electoral. La votación marcará el pulso, de modo que será importante mostrar una mejora en el poder de compra durante los próximos meses para el oficialismo. Sin embargo, tan importante como esto será alcanzar una coordinación con los trabajadores, en pos de que la dinámica inflacionaria no se despegue de otros objetivos macroeconómicos.
Sin embargo, asumiendo que el Coronavirus y las restricciones operativas se van relajando con el correr de los meses, y que el gobierno finalmente pospone los ajustes tarifarios, habría una recuperación del poder adquisitivo entre puntas, mayor al 3% en el caso de los empleados formales. Este avance, aunque no lograría compensar la pérdida del año pasado, y mucho menos la acumulada desde 2018, podría ayudar a apuntalar el alicaído humor social.
De igual manera que en los últimos años, la clave estará en el frente cambiario: con un dólar oficial controlado, y un acceso relativamente fluido al mercado para la gran mayoría de las importaciones, la inflación también estará contenida y las posibilidades de que el poder adquisitivo mejore serán relevantes. En cambio, con tensiones cambiarias similares a las de la segunda mitad del 2020, las chances de recomposición se reducirán sensiblemente. El hilo es delgado, ¿logrará no romperse este año? reflexiona la consultora Ecolatina.
5 Bill Gate a Full
El empresario anticipó cuáles serán las amenazas para la humanidad tras la pandemia del coronavirus. advirtió que el mundo continuará sufriendo graves crisis una vez que la pesadilla del COVID-19 sea controlada. “Tenemos que aumentar nuestra preparación para que nunca tengamos un número de muertos tan alto como el actual”, sostuvo
A más de un año del comienzo de la pandemia del coronavirus, con casi 106 millones de casos y más de 2 millones de muertos en todo el planeta, lo que tiene para decir Bill Gates parece importante.
En su último pronóstico, durante una entrevista con el divulgador científico Derek Muller en su canal de YouTube Veritasium, Gates alertó sobre dos graves amenazas que conviven con la pandemia actual… y, lamentablemente, la sobrevivirán: el cambio climático y el bioterrorismo.
¿Cuál es el siguiente desastre? ¿Para qué no estamos preparados?, preguntó Muller. “Uno es el cambio climático”, dijo tranquilo pero sin dudar y alertó: “Cada año habrá un número de muertos incluso mayor que el que hemos tenido en esta pandemia”.
El otro peligro, “algo de lo que a la gente no le gusta hablar mucho”, es el bioterrorismo. “Que alguien quiera causar daño diseñando un virus significa la posibilidad de encontrarse con un costo mayor que las epidemias naturales como la actual”.
“Mi escritor favorito, Vaclav Smil, escribió sobre todos los tipos potenciales de desastres, como el riesgo de un asteroide, el riesgo de una erupción en Yellowstone (un volcán norteamericano).Y de hecho mostró que las pandemias eran significativamente la cosa más grande, aparte de una guerra nuclear causada por el hombre, para la que necesitábamos estar más preparados”, aseguró Gates.
Cuando Muller le pidió consejos para evitar próximas crisis como esta, el magnate no fue muy optimista: “Ciertamente, habrá más pandemias. Por la forma en que los humanos interactúan con otras especies, estos virus atraviesan la barrera de las especies, ya sea desde los murciélagos o los monos…”
¿No se puede hacer nada?, insistió el entrevistador. “Podríamos aumentar nuestra preparación para que nunca tengamos un número de muertos cercano al actual”.
Gates también abordó rumores o teorías conspirativas sobre sus supuestos intereses en la vacuna y cómo es atacado constantemente en las redes sociales. Uno de las exigencias más recurrentes es la de conocer exactamente el “código” de las vacunas para probar que no intenta propagar la enfermedad en vez de frenar.
“La fabricación de una vacuna segura es más complicada que, por ejemplo, la fabricación de un motor y la gente es muy exigente con las vacunas, de hecho, podrías arruinar la reputación de las vacunas si las haces en fábricas donde el control de calidad en cada etapa no es perfecto por eso nos hemos asegurado de que la vacuna de AstraZeneca se hace en estas grandes fábricas indias y no hay regalías para eso, sin cargo alguno". Luego explicó sobre la financiación que aportó la Fundación Gates.
De todas formas, afirmó que no le afectan tanto las críticas. “No estoy en posición de quejarme mucho, tengo muchas cosas que me hacen extremadamente afortunado y espero que estas teorías de la conspiración desaparezcan”.