El ascenso de Sícaro corrió por cuenta del ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, quien lo ubicó por se un hombre de su confianza (fueron compañeros de gabinete durante el gobierno de Felipe Solá en la provincia de Buenos Aires). De esta forma, Randazzo sufre una derrota política.
El funcionario fundamentó su dimisión en que su designación "ha generado en los familiares de las víctimas de la tragedia del lamentable hecho ocurrido en la Estación de Once el pasado 22 de febrero un profundo malestar, en el entendimiento que se estaba premiando a un imputado de la causa que por tal suceso lleva adelante la justicia".
"Si bien es de mi convencimiento que realicé mis tareas acorde a las funciones que tenía atribuidas y he dado las explicaciones e informes que la justicia me ha solicitado, no estando aún el grado de responsabilidad de los imputados y en particular el mío propio, vengo por la presente a presentar mi renuncia al cargo con que fui honrado", expresa Sícaro en su texto de renuncia.
"Señor Ministro -agrega-, no me moviliza en este momento otro interés que canalizar el sentimiento que me han producido las manifestaciones de familiares y asimismo expresar que nunca he considerado a ningún cargo público como un premio".