"Ahora me consideran un enemigo del proyecto nacional y popular, seguramente porque defiendo políticas que van a favor de los cordobeses, o porque me junto con otros gobernantes que no les gusta en la Casa de Gobierno. Me da bronca los que piensan que nada existió en el paìs antes que ellos llegaran y todo va a ser mucho peor cuando ellos se vayan".
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El gobernador dijo que "no hay derecha ni izquierda cuando se trata de construir una sociedad democrática en este momento del mundo", y opinó que el país "no se construye con soldaditos obsecuentes que se empuja en contra de los que piensan diferente".
"Soy de convicciones, pero no soy fanático y creo que es patológico que un gobierno quiera cambiar todo cada cuatro años: los países que progresan son capaces de cambiar en la continuidad", dijo y puso de ejemplo al Brasil del ex presidente Lula da Silva, que al "llegar desde posiciones de izquierda supo respetar las grandes políticas de Estado y hoy están entre los más populares del país".