"Gracias, Héctor", se despidió la mandataria. El funcionario fue llamado por su nombre de pila varias veces por la Presidente. Otras personas presentes, como "Magdalena" , también fueron mencionadas por Cristina Fernández.
Superposiciones de voces, el delay que incomodaba a la Presidente y hasta un furcio que incluyó el desconocimiento por parte de la misma sobre dónde estaba ubicado el pabellón ("¿dónde estamos? ¿dónde estamos"?, se preguntó) convirtieron esa presentación en un olvidable espectáculo.
No faltaron las chicana. "¿Dónde está el intendente? ¿No vino Macri?", en alusión a Jorge Macri, alcalde de Vicente López, donde se encuentra Tecnópolis. Claro que el comentario desató los cánticos de los militantes presentes.
Al dibujante Miguel Rep la Presidente le prometió Artepolís, en un pasaje que se asemejaba a una entrevista.
Y a Clorindo Testa, sentado junto a la mandataria y quien será el curador del pabellón que se inaugurará con la bienal de arquitectura, no le quedó otra que ser testigo mudo de lo que ocurría.
No estaba sólo: millones de argentinos seguían la insólita presentación a través de la Cadena Nacional. La número 12 en lo que va del año. Y tal vez la más breve, ya que no duró más de 15 minutos.
"Acá estoy trabajando", le dijo Cristina a Rep. Es que la cadena del "ánimo y la buena onda" que propone en cristinismo necesita de eso: mucho trabajo.
La Presidente había fundamentado la reiteración hasta el hartazgo de las cadenas en la necesidad de mostrar "cosas que no pueden ser ignoradas".
Probablemente esta última aparición de la Presidente consiga el efecto deseado y sea muy comentada... aunque no por los motivos que a ella más le gustarían.