Según el empresario, "esto es un rechazo de exportación de vaca buena que ni los chinos la quisieron. Están vendiendo carne como de primera que es de segunda". Y sostuvo los “únicos boludos que la van a comer son los argentinos”.
Además, aseguró que “venden vaca, que vale la mitad del novillo, como si fuera novillo”.
El rey de la carne alegó además que no puede entender cómo “en un Gobierno peronista, la milanesa vale 550 mangos cuando la gente gana $ 1.200. Están haciendo laburar a la gente por dos kilos de carne”.
Y en ese sentido, disparó contra las personas que rodean al Presidente de la nación:
“Los alcahuetes que están alrededor le dicen (al presidente Alberto Fernández) que está todo bien”, dijo.
Y añadió: “No hay que tener miedo de decirle al Presidente ‘Acá te equivocaste, cambialo´. Le dicen que está todo bien, después te pasa lo que le pasó a Macri, que hasta el último día le decían que ganaba las elecciones. Después perdió por 20 puntos”.
"Los frigoríficos mandaron a Mario Ravettino, el que más sabe, y del Gobierno mandaron a alguien que conoce la carne porque la come en el plato", dijo el empresario.
A su vez, Samid lamentó que el 2020 hay sido un año con tan poco consumo de carne en Argentina " el peor en cien años", dijo.
"Estamos por debajo de los 50 kilos. Estamos consumiendo la misma cantidad de carne que pollo", declaró.
"No podemos vender el kilo de vaca a $400 cuando sabemos que el asado tiene el 50 por ciento de hueso y de grasa", dijo, y sentenció: "Estos no son precios populares".
"Si hoy un trabajador gana 1000 pesos por día, ¿por dos kilos de carne trabaja un trabajador?", apuntó. "Los precios populares sería uno con el que un trabajador con un salario puede comprar holgadamente", cuestionó Samid.
“Hay que decir la verdad. La gente no puede morfar. Es extraordinario que el Gobierno no haya subido los servicios. Pero permitió que los alimentos suban al doble de la inflación”, cerró.
Vale aclarar que el empresario Alberto Samid se encuentra con arresto domiciliario desde hace casi dos años, ya que fue condenado a cuatro años de prisión acusado de ser miembro de una asociación ilícita que evadió impuestos en sus frigoríficos.