Quien comprendió, más que Kicillof, lo que estaba pasando fue el senador provincial Sergio Berni, pero su autopropuesta de regresar al cargo no fue considerada, cuando tenía algo a su favor: es el único que puede garantizar una convivencia de Patricia Bullrich, ministro de Seguridad de Nación, quizás para extender al GBA el mecanismo que ella instaló en Rosario (Provincia de Santa Fe), y que Berni conoce.
No es un dato menor: Patricia Bullrich es la candidata a interventora de la Provincia de Buenos Aires que tiene Javier Milei.
Axel Kicillof tenía otros problemas, propios de la interna partidaria que vive el peronismo bonaerense. Entonces, él co consideró plantarse en Casa Rosada, entre los 2 granaderos y decir, con carpeta bajo un brazo (a lo Francisco de Narváez), "Vengo a hablar con el Presidente de la Nación para trabajar juntos en la Seguridad en AMBA" -y de paso involucraba también a CABA-. Eso era ganancia para Kicillof, lo atendieran o no lo atendieran.
En cierto lo que Kicillof dijo desde la Costa atlántica: “Cuando ocurrió el Pacto de Mayo invité al Presidente a trabajar en una agenda conjunta y repetí la invitación el 31 de enero: ahora, por tercera vez, invito al Presidente de la Nación a trabajar con seriedad con nuestros equipos de seguridad, para mejorarle la vida a nuestro pueblo”. Pero a la enunciación le faltó un hecho público que comprometa a Milei quien, de lo contrario No Sabe / No Contesta. La cuestión es cómo condicionarlo en ese caso.
Luego ocurrió el terrible caso de la niña Kim Gómez. Otra vez el ministro Javier Alonso intentó que la angustia popular fuese calmada por una nueva exhibición de sus estadísticas. El gobernador Kicillof, en un acto reflejo, planteó el trabajo conjunto.
Pero entonces Milei lo leyó como una debilidad y subió la apuesta.
Entonces, en un momento de debilidad -tanta debilidad que Grupo Clarín se atrevió a comprar Telefónica pese a la oposición presidencial-, Milei amenaza con intervenir el territorio más importante del peronismo. Pero es tanta la debilidad del peronismo que se limitó a opinar en vez de convocar a sus instituciones legislativas y ejecutivas a declararse en sesión permanente en defensa de la república y la democracia participativa.
Mientras tanto, Javier Alonso sigue en funciones, Axel Kicillof no encontró su reemplazante ni una propuesta de política de seguridad, y cualquier acción que ejecute ahora será considerada como consecuencia de Javier Milei.
CABA
Mucho tiene para interpretar y analizar Jorge Macri por estas horas. Luego de las fugas de presos en comisarías, un crimen en PBA con un vehículo robado en CABA le permite a la Casa Rosada una oportunidad para extender su relato electoral sobre competencias y consecuencias.
La oposición plantea un debate electoral sobre la economía (desempleo, por ejemplo) y amenaza institucional de la Nación. Pero la Casa Rosada trabaja sobre la idea de la inseguridad, las reformas legislativas necesarias, la imputabilidad de menores, un nuevo Código Penal -aún cuando no suceda-, en un combo.
La teoría de la política consiste en que, hasta la fecha, en general el electorado no se moviliza por la inseguridad. Tal como sucede en otros temas, Milei va contra la corriente e intenta algo disruptivo.
Tampoco tiene muchas alternativas en la situación en que se encuentra. Pero hasta ahora lanzó una ofensiva de gran impacto mediático, reaparece con la iniciativa y sale del rincón del Criptogate.
Tiene hasta medianoche para firmar su decreto de intervención. Es difícil que lo concrete pero de todos modos le resulta útil porque le permite presentarse ante la opinión pública interesado en cuestiones del ciudadano común, algo que -siguiendo su relato de campaña electoral- no hace 'la Casta'. Obvio que todo esto es refutable y ni siquiera es cierto en varios casos. Pero la política no está respondiendo desde la política. Y eso es un punto para Milei.
El beneficio
Muchos especulan con el rechazo legislativo de una intervención federal, y por ese motivo se conforman y le quitan gravedad al tema.
Otra vez están subestimando a Javier Milei. Error sobre error.
Para Milei es negocio aún cuando rechacen la intervención federal porque después, hasta el día del comicio, todo crimen en Provincia de Buenos Aires le permitirá responsabilizar a "la Casta" que le rechazó la intervención, facilitándole el proselitismo y reclamando la necesidad de modificar el Congreso para gobernar.
Todavía no hay reacción opositora compatible con la gravedad del momento.
Por ejemplo: tardía respuesta de los intendentes municipales que respaldan al Gobernador en la disputa doméstica del peronismo provincial.
Cuidado. Porque ellos irán detrás de quien parezca más poderoso. Es parte del ADN peronista.
Es cierto que la acción de Milei puede ser por Ariel Lijo o por el Criptogate o por ambos o por el FMI o porque se terminaron las latitas de Monster en la Quinta de Olivos. No importa si esto es cierto o falso. Lo que importa es cómo las instituciones bonaerenses evitan sus consecuencias.
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