En todos los casos logró destrabar los acuerdos relativamente rápido y con un detalle no menor: evitó hechos de violencia urbana. Por tradición, en Córdoba se considera al SUOEM como uno de los gremios más violentos a la hora de protestar, aunque bajo la gestión de Martín Llaryora se puede decir que eso no sucedió.
En esta última negociación, además, el intendente de Córdoba logró otro detalle importante: una base de paz para el 2023. Claro, en su faceta de candidato a gobernador, quiere mostrar solvencia a la hora de negociar con los gremios, y tener a miles de trabajadores protestando en la calle en un año electoral no es nada bueno.
Por eso, la extensión del trato hacia todo el 2023 es clave en pos de congelar al gremio más conflictivo. Aunque ese no es el único desafío gremial que le espera a Martín Llaryora.
Ahora, y con mucha más urgencia, deberá intentar destrabar el conflicto con la UTA por el transporte. En ese caso, el paro de colectivos urbano parece incluso más nocivo para la imagen de la gestión que en el caso de los municipales.
Sin embargo, el conflicto del transporte no es exclusiva responsabilidad del municipio, sino que Nación también tiene que ver. Con un sistema de subsidios desbalanceado en favor del AMBA, el jefe municipal de Córdoba deberá descifrar cómo evitar más días de paro, ante una amenaza de una nueva protesta por 72 horas.
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