El paso al oficialismo fue explicado por el propio dirigente como la reacción a una desconsideración constante de su figura. Sin lugar evidente en la interna de Juntos por el Cambio, el directivo amarillo optó por tomar la oferta alcanzada por Martín Llaryora y consiguió un puesto que tal vez nunca hubiera llegado de mantenerse en la oposición.
Eso, naturalmente, generó un cimbronazo fuerte en el amplio espectro opositor en Córdoba, que hace tiempo batalla contra las fracturas internas. Las mismas que llevaron a varios a considerar su futuro personal por encima del de la alianza.
Para Pretto, la polarización que ejercieron Luis Juez y De Loredo implicaba el ocaso de su carrera política. Y, ante ese inminente final, no dudó en darse a sí mismo una última chance.
La dirigencia nacional del PRO le da tiempo a el Sukaria para negociar con el larretismo en Córdoba.
El PRO tendrá dos candidatos a viceintendente en Córdoba (Soher El Sukaria).
En medio del traspaso, el ex dirigente del PRO aseguró que seguirá firme en su apoyo al proyecto nacional del partido que debió abandonar. Todo con la anuencia del PJ cordobés, que apoyará a Juan Schiaretti pero que no exigirá a los recién llegados un soporte nacional.
En frente quedó Soher El Sukaria, quien sería inscrita como candidata el próximo sábado. La decantación de De Loredo por el nombre de la diputada nacida en el Líbano responde, precisamente, a la atracción de votos del electorado por fuera del radicalismo.
Si bien los votos de la UCR son el gran volumen que concentra la capital cordobesa, actualmente y después de cuatro años sin gestión, para el diputado resulta clave mostrar una oferta ampliada ante el peligro de que Pretto se quede con votos amarillos.