Por supuesto, su condición de peronista obligó a Schiaretti a volver a despegarse del Gobierno nacional de manera explícita. “Vamos a competir en el espacio que estamos generando ahora. Si usted me pregunta, ¿participaría de una Paso donde esté el kirchnerismo? No, yo no tengo nada que ver con el kirchnerismo, el peronismo de Córdoba no tiene nada que ver con el kirchnerismo y no vamos a participar de una Paso con ellos”, aseguró sobre el espacio que además comparte con Juan Manuel Urtubey.
Para Juan Schiaretti, el nacimiento del nuevo movimiento se dará completamente cuando tenga todos los actores pretendidos anotados. Algunos, claro, son figuritas difíciles.
Entre ellos están Horacio Rodríguez Larreta, Facundo Manes y Gerardo Morales. Con todos comparte algo en común: son asesorados por Guillermo Seita.
Ese contacto, naturalmente, establece una cercanía con esos dirigentes. No obstante no asegura nada.
De hecho, el propio Seita es uno de los autores intelectuales del “frente de frentes” que Juan Schiaretti comenzó a empujar. Algo que el resto no pudo hacer aún por la pertenencia a Juntos por el Cambio.
Horas más tarde, y en entrevista con TN, Schiaretti pisó el acelerador en sus intenciones de romper con la lógica del Frente de Todos y, sobre todo, de Juntos por el Cambio. “Los precandidatos que tienen que animarse a hacer algo disruptivo y avanzar en un programa en común que haga que participemos de unas PASO todos compitiendo, para formar luego un gobierno de coalición con ellos. Ellos tienen que ver cómo se ordenan para, coincidiendo con estas ideas que nosotros estamos planteando, podamos competir juntos en unas PASO luego de haber hecho un programa, un gobierno de coalición”, dijo el gobernador apuntando a Manes, Larreta y Morales. Es decir, un acuerdo pre electoral.
Allí también aclaró sus intenciones como precandidato. ”Vamos a hacer campaña. Nosotros aspiramos a pasar a segunda vuelta como fuerza”, aseguró sobre el espacio que aún resta nombrar.
Las encuestas no posicionan a Schiaretti como competitivo por fuera de Córdoba. Su objetivo es ser el “pegamento” de un acuerdo mayor que lo deposite en una esfera alta del poder nacional.
Así las cosas, el gobernador cordobés debería ser un factor de preocupación para Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. Y no precisamente por su potencia electoral, sino por su apertura a comulgar con dirigentes que podrían ser rechazados por la gravedad de la grieta.
En volumen, esos “moderados” podrían terminar siendo mayoría. Si, y sólo si, van todos juntos.
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