En la otra vereda del peronismo en Córdoba está, precisamente, el Frente de Todos. Desde ese espacio comparten el objetivo con Hacemos por Córdoba: secundar a Juntos por el Cambio y afirmarse en el Senado, además de pescar bancas en Diputados.
Sin embargo, la realidad es diferente. En Córdoba, el kirchnerismo es un espacio en construcción y con muchas adversidades políticas en ese distrito.
En cuanto al armado puntual, el cabeza de lista será el senador Carlos Caserio, quien intentará renovar su banca por otros seis años. Si bien su compañía aún no está formalizada, probablemente sea Marín Gill, secretario de Obras Públicas de la Nación e intendente de Villa María, quien vaya por diputados por el Frente de Todos.
Justamente, el armado de la fórmula resultó complicado. Hasta ayer (22/7) se mantuvieron reuniones en Casa Rosada y Olivos para saber quién acompañará a Caserio.
El senador Carlos Caserio cuenta con el apoyo presidencial.
El propio Alberto Fernández intervino en la decisión. Y a pesar de la respuesta demorada de Martín Gill, todo parece indicar que el villamariense estará presente en la boleta.
Así, el peronismo no solo irá por separado, sino que enfrentado. El perfil de los candidatos hace suponer que los cañones apuntan entre sí y no a Juntos por el Cambio, que tiene la plaza casi asegurada.
Entre ambos espacios subyace un acuerdo de no agresión en la campaña. Sin embargo, habrá que ver hasta qué punto esto resulta practicable. Hacemos por Córdoba se centrará en la gestión, y el Frente de Todos en las vacunas, cosa que aún no parece ser suficiente.