Para el oficialismo, la restitución de los fondos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires representa una medida centralista y política por parte de la Corte, debido a que se trata de un Gobierno opositor. Esto llevó a que el presidente Alberto Fernández busque iniciar el juicio político contra el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.
Para ello, el mandatario nacional buscó el apoyo de las provincias con la excusa de una pelea por el federalismo. Sin embargo, el llamado a ese sentimiento federal no prosperó de la manera deseada ya que tan solo 10 provincias acudieron al pedido presidencial.
En su mayoría del Norte Grande del país, al menos seis de las 10 provincias convocadas dependen de los fondos que envía Nación para su funcionamiento. Son “subsedes” del Estado nacional.
Eso, a priori, desata la duda de la verdadera motivación de ese apoyo. O, al menos, deja que pensar.
En cambio, la Región Centro y parte de la Patagonia fueron las grandes ausentes en el marco de un acto que, a nivel político, fue un fiasco. Curiosamente, esas regiones son las que más dólares aportan al Estado nacional a partir del agro, la industria y el turismo.
Con ese dato reluciendo, una discusión que comenzó en el “lawfare” y la persecución política se fue transformando en un debate sobre la productividad y el aporte de cada provincia. Es decir, una discusión propia de 1835, cuando Argentina sufría enfrentamientos armados entre regiones en disputa para ver quién ostentaba el poder nacional.
Lo que tal vez se perdió de vista en el kirchnerismo es que la fecha actual indica 2023. Transcurridos 188 años de aquella versión fragmentada de Argentina, hoy la situación es otra.
En aquellos tiempos no existía un Congreso nacional como el que existe hoy. Tampoco existía la representatividad provincial basada en la cantidad de habitantes de cada autonomía.
Claro, todas esas medidas, además de la Corte Suprema establecida como contrapeso directo del Poder Ejecutivo, fueron pensadas y diseñadas por los constituyentes que vivenciaron el enfrentamiento de los argentinos en aquella época. Un auténtico movimiento “nunca más”.
Por último, los tiempos que corren dejan un denominador común en todas las jurisdicciones de Argentina: la pobreza. Ninguna se salva de esa imagen y, por lo tanto, ninguna está en condiciones de “cortarse sola”.
Con todo ello en cuenta, la arremetida presidencial y oficialista de fustigar diferencias entre la capital y las provincias, e incluso entre regiones, será inútil. Al menos a los fines políticos a los que realmente responden esos intentos.
Más contenidos en Urgente24
El impactante palacio y fortuna de Benedicto XVI: Descubrí su historia
El dilema de Sergio Massa: Independientes vs. Los K
¿Ahora arde el Frente Renovador? Unos operan en Clarín, otros en La Nación