Sin embargo, cree Urgente24, el error sería mayúsculo porque resultaría en un abandono de la institución llamada República -de la que ellos son coprotagonistas- y una renuncia a las posibilidades de rebatir el oprobio en el lugar donde sucede.
En el pasado, la Argentina padeció años de guerra civil porque se rompieron los puentes y se decidió ubicar a los hombres por encima de las instituciones. La vanidad siempre es mala consejera. En especial en los conflictos. Los representantes no pueden ni deben abandonar a los representados.
Hacer lo correcto
El Presidente de la Nación es un invitado del Congreso de la Nación. No es el propietario ni el jefe. En la República de poderes tripartitos, el Legislativo tiene un rol y una autonomía. Que en la Argentina no siempre se haya ejercido su derecho tiene que ver con otras cuestiones. Quizás con una falta de reforma política que introduzca la meritocracia en lugar de la pobreza de la 'lista sábana', por ejemplo. Pero Javier Milei no es más que los gobernadores en la Casa de los Legisladores.
Luego, las provincias son protagonistas directas de una de las Cámaras, el Senado de la Nación. En el marco de la Constitución Nacional vigente, la Cámara Alta representa a los territorios preexistentes, y es donde los gobernadores pueden hacerse fuertes si hubiera que responder al Presidente, en caso de que éste vulnere la paciencia o abuse de la verborragia o falte a la verdad.
Buscar el equilibrio fiscal es diferente a agredir o mentir.
Esto es muy importante: si el Presidente de la Nación asiste con su plan de guerra política elaborado en la pereza gubernamental que padece la Casa Rosada, cada gobernador también debería tener su estrategia de respuesta preparada. Es evidente que el Presidente pretende apoderarse del 'relato', tal como lo hacía Cristina Fernández de Kirchner, y permanecer con la iniciativa durante el fin de semana. Los gobernadores no deberían temer al debate político porque tienen más experiencia en esas lides que el propio Presidente, y pueden instalar ellos el 'relato' que prevalezca.
Además, son ellos quienes buscaron el diálogo, una y otra vez, pidiendo reuniones al Presidente, que éste les negó.
Además, los gobernadores tienen una enorme posibilidad por delante: los acuerdos entre provincias, y la aglutinación en regiones, tal como lo habían propuesto los constituyentes de 1994.
La Nación no es imprescindible para la existencia de la República. Es hora de madurar, de dar un salto de calidad. Es la Argentina que viene,, quizás una oportunidad para mejorar el país presente.
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