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Como Cristina: Intento de Magnicidio a Sarmiento con balas "envenenadas"

Un año antes de terminar su mandato presidencial, Domingo Faustino Sarmiento fue abordado por tres hombres en un intento de magnicidio orquestado por el caudillo entrerriano López Jordán, el mismo que asesino a Urquiza.

El flamante presidente Domingo Faustino Sarmiento se dirigía en su carruaje a la casa de su amante Aurelia Vélez Sarsfield cuando un intento de magnicidio orquestado por el caudillo entrerriano Ricardo López Jordán puso en riesgo su vida, ese desgraciado sábado 23 de agosto de 1873.

Sarmiento mantenía un romance con la escritora e hija de su íntimo amigo Dalmasio Vélez Sarsfield tras el matrimonio fallido de la misma con su primo hermano Pedro Ortiz Vélez. El mismísimo mandatario siempre estaba escoltado por su guardia presidencial menos cuando se trataba de momentos privados. Debido a su sordera, Sarmiento no notó la tentativa de homicidio hacia su persona y en casa de los Vélez Sarsfield, el jefe de policía Enrique O´Gorman le notifica dicho suceso.

En relación a dicho atentado, Domingo Faustino Sarmiento sostuvo:

Hirieron la más alta investidura que puede ostentar un ciudadano de la República; se resquebrajó el respeto a la autoridad Hirieron la más alta investidura que puede ostentar un ciudadano de la República; se resquebrajó el respeto a la autoridad

A las nueve de la noche de ese sábado 23 de agosto de 1873, Sarmiento parte desde su casa con domicilio en la calle Maipú, entre Tucumán y Viamonte, con su galera a caballo manejada por su cochero personal José Morillo. En la esquina de Maipú y Corrientes, los italianos Francisco Güerri y Pedro Güerri y el argentino Luis Casimir lo esperaban armados hasta los dientes con trabucos y puñales cuyas balas y metales habían sido previamente embebidos con bicloruro de mercurio y sulfato de estricnina.

Allí mismo, los maleantes se abalanzaron sobre la carroza presidencial. Francisco Güerri disparó con su trabuco pero le explotó el tiro por la culata al estar el arma muy cargada de pólvora y perdió su dedo pulgar. Solamente una bala logró entrar y salir por la ventanilla del carruaje mientras que otras se incrustaron en la fachadas de las viviendas.

No obstante, Sarmiento ni se inmutó ya que su sordera, el ruido de las pisadas de sus caballos y el del las ruedas de la galera sobre el empedrado de la calle, le impidieron oír la tentativa de homicidio hacia su investidura.

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Los imputados por la tentativa de magnicidio a Sarmiento Francisco Güerri y Pedro Güerri.

El estruendo de los disparos sí fue advertido por el oficial inspector La Torre y el vigilante residencial Soto, quienes persiguieron a la tríada culpable para dar con su encuentro final en una casa en la calle Corrientes.

Una exhaustiva investigación de la policía argentina llevó a saber del instigador-planeador de la emboscada y asesinato a Sarmiento: Aquiles Segabrugo, apodado como "El Austriaco". El sujeto italiano les había ofrecido a los Güerri y Casimir unos 10.000 pesos a cambio de que matasen al presidente argentino.

Misteriosamente, Aquiles Segabrugo aparecería acribillado en el Hotel Vapor de Montevideo y el artífice de dicho acto, habría sido el jordanista Carlos María Querencio.

Por su parte, el comisario Miguens, quien fue el que había encontrado el cadáver de Segabrugo, portaba consigo documentación contundente que probaba que detrás del intento de magnicidio a Sarmiento estaba el caudillo Ricardo López Jordán. Sin embargo, el comisario fue interceptado por unos hombres que le arrebataron dicha documentación y lo amenazaron de muerte si revelaba el contenido.

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Caudillo López Jordán detrás del magnicidio a Urquiza y el intento a Sarmiento

Con respecto a los tres imputados en el intento de magnicidio a Sarmiento, el fiscal Ventura Pondal había pedido pena de muerte para los Güerri y Casimir, pero el juez Octavio Bunge sentenció a Francisco Güerri a 20 años de prisión, y 15 a Pedro Güerri y Casimir.

Aunque, la Cámara del Crimen bajaría la condena de Casimir a 10 años. Finalmente, Francisco sería indultado por el presidente Miguel Juárez Celman mientras que Pedro Güerri moriría en cautiverio el 30 de abril de 1833.

La antesala del intento de magnicidio de Sarmiento tuvo que ver con el acercamiento del sanjuanino a Urquiza. Este último, el caudillo federal oriundo de la capital de la Confederación argentina y vencedor de Rosas, se había retirado del campo de batalla en Pavón (17 de septiembre de 1861) otorgándole victoria a Mitre y a pesar de tener más cantidad de soldados en combate que este último. Esta actitud traería hostilidad con varios caudillos federalistas del interior como López Jordán, quien catalogaba a Urquiza como un traidor.

Luego de la batalla de Pavón, Sarmiento le había mandado una carta a Bartolomé Mitre en la que decía: "…no deje cicatrizar la herida de Pavón. Urquiza debe desaparecer de la escena, cueste lo que cueste. Southampton o la horca".

Pero en el aniversario de la Batalla de Caseros, el 2 de febrero de 1855, en una especie de amnistía de Sarmiento para con Urquiza, el prócer llega a las costas del Paraná y Urquiza lo recibe cálidamente con diez mil hombres formados y trajeados con los uniformes de Caseros. Este hito, según historiadores, traería la posterior rivalidad entre Sarmiento y López Jordán, más allá de que ideológicamente estaban en las antípodas.

Cabe destacar, que López Jordán fue perpetrador e instigador del cruel y vil asesinato a Urquiza en las inmediaciones del Palacio San José, donde residía con su familia. La conspiración contra Justo José de Urquiza fue armada en una estancia de López Jordán en Arroyo Grande y según cuentan historiadores, el propio López Jordán pidió cuidar a la familia Urquiza cuando realizaran la entradera al Palacio San José, pero Robustiano Vera, José María Mosqueira y el coronel Simón Luengo hicieron caso omiso.

El 11 de abril de 1870, el coronel Simón Luengo, Robustiano Vera, José María Mosqueira, Facundo Teco, Angel Alvarez, el teniente Agustín Minuet, Pedro Aramburú, Juan Pirán, Ambrosio Luna y el mayordomo de una estancia de Urquiza, Nicomedes Coronel, redujeron a un guarda del Palacio del San José donde residían el gobernador Urquiza y su familia.

A los gritos de “¡Abajo el tirano! ¡Viva el general Ricardo López Jordán!” los revolucionarios jordanistas ingresaron al palacio del gobernador entrerriano. Urquiza armado intento defenderse pero no pudo: un tiró fulminante lo abatió a él y ese mismo proyectil afectó a su esposa. En el piso, moribundo, sus hijas lo rodeaban y Nicomedes Coronel lo acribilló varias veces. Su hija Dolores Urquiza quiso defenderlo con un espadín y la mas chica de los Urquiza, se escondió aterrada debajo de un piano. Los jordanistas allí, intentaron violar a las mayores de 17 y 15 años, pero el Coronel Luengo lo impidió. En el mismo momento, asesinaban a dos hijos de Urquiza en Concordia a pedido de Jordán.

El final de una muerte anunciada de López Jordán como revancha de tantas vidas a cuestas fue a manos de Aurelio Casas, de 27 años, quien vengo la muerte de su padre mandado a degollar por orden del caudillo, un 22 de junio de 1889. Ricardo López Jordán había tomado de su propia medicina y finalmente moriría a los 67 años con dos letales disparos en su cabeza, pese a ser indultado por el presidente Miguel Juarez Celman y vivir en el exilio en Uruguay.

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