Para algunos en el Frente de Todos, esta actitud revela un “corte” en los intereses de Martín Gill, que estaría buscando rédito político propio con la billetera de Nación a disposición. Por otra parte, el candidato a diputado habría sido uno de los pocos funcionarios que pasaron a ser candidatos que no dejó ningún cargo, en contra de lo solicitado por Alberto Fernández.
En efecto, Martín Gill acumula dos funciones (intendente y secretario de Obras Públicas en Nación) y va a por una tercera en busca de una banca a diputados que hoy parece alejarse cada vez más. Incluso en el ámbito político de Villa María, a Gill se le estaría comenzando a complicar el sistema de licencias que logró armar en la Legislatura local.
Es así, que el candidato a diputado que solo logró obtener el 10,9% y quedó muy rezagado por detrás de Hacemos por Córdoba y Juntos por el Cambio, ya tendría varias desobediencias que no estarían cayendo bien ni en Córdoba ni en Buenos Aires. Ahora quedará por verse si su lista logra mejorar el resultado, cosa que parece muy difícil, o si retrocede algunos escalones en la consideración presidencial.