Así, la prueba a la que el jefe municipal de Córdoba se enfrenta tiene varios frentes y es tan peligrosa como beneficiosa. En primer lugar, Martín Llaryora deberá encarar negociaciones con el SUOEM de Rubén Daniele, algo que no experimentó nunca.
En su anterior versión, el conflicto con el que inauguró su gestión fue apaciguado rápidamente, en parte, por la ausencia del gremialista, quién se caracteriza por ser más que combativo. “Le digo algo, intendente (Martín Llaryora). Las hicieron a todas para dividirnos: prebendas, sobornos, intimidación. Todo lo que hicieron estos años, les traigo una mala noticia señor intendente. Los municipales hoy estamos aquí más unidos y organizados que nunca para darle todas las batallas hasta las últimas consecuencias”, dijo Daniele en el mediodía cordobés ante miles de afiliados efervescentes.
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Martín Llaryora, ante la prueba más difícil de su gestión.
Irónicamente, fue el propio Martín Llaryora el que "permitió" (políticamente hablando) la vuelta a la vida gremial a Rubén Daniele. El ya retirado empleado municipal obtuvo la posibilidad de volver al frente del SUOEM gracias a la propuesta del intendente que, hasta aquí, lo había mantenido como un cercano.
Ahora, con el tiro saliendo por la culata, Martín Llaryora tendrá el desafío de encarar una difícil negociación. Y fundamentalmente evitar la violencia que caracteriza al SUOEM.
“Les vamos a contar las costillas una por una. Nos vamos a quedar acá, defendiendo la Municipalidad, como lo hicimos toda la vida. Hoy nos están cagando el 30% del salario, con la mitad de lo que gastan en publicidad, podríamos tener el aumento”, disparó Daniele. Hace días, los trámites en Córdoba están paralizados.
“Les vamos a contar las costillas una por una" “Les vamos a contar las costillas una por una"
Por otro lado, el intendente se pondrá a prueba ante su superior político, el gobernador que nunca negocia con “violentos”, y más importante aún, ante los vecinos de la ciudad. Allí se concentra el 40% del electorado cordobés, que ya vio cientos de veces la misma película, que termina con el microcentro sitiado y con sangre en las veredas.
El dinero reclamado no será posible de ser entregado (tendrían que desfinanciar obras), por lo que un acuerdo de sesión con el SUOEM no será posible, poniendo a prueba la imaginación municipal. Tampoco está entre las opciones convivir en guerra.
De su capacidad de resolución dependerá prácticamente su saco de candidato. Aunque de salir ileso, habrá mostrado los pergaminos suficientes como para encarar la responsabilidad de ser el tercer nombre que se candidatea por el PJ en 22 años.
La pregunta que se abre sobre el conflicto es: ¿Se trata de una consecuencia inflacionaria, o hay algo más por detrás? El recambio de poder político en el PJ de Córdoba será notorio a partir de 2023.
Con eso en cuenta, es inevitable pensar que la prueba a la que se enfrenta Martín Llaryora pueda tener que ver con la “vieja guardia”, esa misma que se inscribió en cientos de batallas gremiales a lo largo del tiempo, algo que el intendente cordobés nunca tuvo que sufrir en su carrera política. El “derecho de piso” puede no estar completamente abonado por el ex intendente de San Francisco, que tiene mucho por ganar, pero más aún por perder en esta historia.
Rubén Daniele volvería al ruedo sindical (SUOEM) en la Municipalidad de Córdoba, a pesar de que debería estar jubilado sus 68 años.
Ruben Daniele, la cara del gremio de la Municipalidad de Córdoba.
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