El problema, entonces, trasciende al usuario individual. Las organizaciones también quedan expuestas cuando sus colaboradores utilizan dispositivos corporativos para actividades personales durante eventos masivos.
Fabián Descalzo alertó que a medida que el Mundial 2026 entra en su etapa decisiva, se multiplican los intentos de fraude digital.
Las amenazas más frecuentes responden a tres grandes frentes:
El primero son los sitios falsos que imitan a FIFA, agencias de viaje, sponsors o plataformas de venta de entradas. Basta cambiar una letra del dominio o replicar el diseño de una página oficial para que el usuario entregue voluntariamente sus datos personales, financieros o corporativos.
El segundo frente son las falsas transmisiones. Los sitios que prometen acceso gratuito o exclusivo a un partido pueden instalar malware, capturar credenciales o comprometer el dispositivo desde el que se accede. En un entorno corporativo, ese clic puede convertirse en la puerta de entrada a toda la red de la organización.
El tercer riesgo es la suplantación de identidad. Marcas, ejecutivos, influencers, sponsors e incluso las propias empresas pueden ser utilizados para difundir promociones inexistentes, perfiles falsos o campañas de phishing. En estos casos, el impacto no siempre comienza con una brecha tecnológica; muchas veces empieza con una pérdida de confianza.
El error más común
El error más común es pensar que durante un evento de esta magnitud las personas actuarán igual que cualquier otro día. No sucede. Los colaboradores cambian sus hábitos digitales: buscan resultados desde la computadora de trabajo, escanean códigos QR, descargan aplicaciones, ingresan a plataformas alternativas o utilizan redes que normalmente evitarían. Los atacantes diseñan sus campañas precisamente para aprovechar esos momentos de menor atención.
La respuesta, sin embargo, no pasa por prohibir que los empleados miren un partido. Muchas organizaciones incluso promueven estos espacios como una forma de fortalecer el clima laboral. El desafío consiste en reconocer que esos momentos representan un escenario temporal de mayor exposición y gestionarlo como cualquier otro riesgo operativo.
¿Cuáles son los protocolos para proteger la información confidencial?
Así como existen protocolos para proteger la información confidencial, controlar accesos físicos o reforzar medidas durante un cierre contable, también deberían implementarse acciones específicas antes de jornadas de alta exposición digital, que pueden reducir significativamente la superficie de ataque;
. Definir plataformas autorizadas para seguir los encuentros,
. Reforzar las campañas de concientización,
. Monitorear intentos de suplantación de marca,
. Revisar accesos privilegiados y recordar prácticas básicas de navegación segura
. La pregunta ya no es si los ciberdelincuentes aprovecharán el torneo. Todo indica que lo están haciendo.
La verdadera pregunta es si las organizaciones están tomando recaudos al tomar conciencia de que, mientras millones de personas siguen el partido, los atacantes están observando otra cosa: quién baja la guardia primero.
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