Si bien existe una barrera práctica con aranceles de más del 100% para los coches chinos, de momento no hay normativas firmes que prohíban la comercialización de estos en el mercado estadounidense.
Para justificar la prohibición, tanto la administración Trump como las automotrices locales se han alineado detrás de la preocupación por la seguridad nacional. Con presuntas conexiones con el Ejército Popular de Liberación, los coches chinos han sido señalados como una “amenaza” potencial, en especial a nivel de transmisión de datos.
Más allá aún, la normativa estadounidense referida a la fabricación de vehículos en el país no admitirá ningún componente tecnológico construido por empresas relacionadas a capitales chinos a partir de 2027. Esto le valió la caída de numerosos proyectos, como el de la marca sueca Polestar, que debió suspender lanzamientos en Estados Unidos tras el ingreso de capitales chinos a su estructura.
Por fuera del mercado local, la administración Trump también aceleró presiones para culminar asociaciones de las automotrices estadounidenses con empresas chinas en el extranjero. Una de ellas fue Ford y su sociedad con Geely, joint venture creado para iniciar acciones industriales en Europa.
Estados Unidos quiere una Ford "100% nacional".
Ford y China, una alianza clave
En cualquier caso, para Ford la alianza con China resulta inevitable. Más allá de ser el mercado más grande en volumen de ventas, el país asiático ha dado el golpe a nivel global en la industria automotriz.
A partir de ello, Ford inició distintas exploraciones comerciales que le permitieron transformarse a nivel global, incluyendo la potencia de la fabricación china y la agilidad para el diseño y lanzamiento de nuevos modelos de manera constante.
Un importante ejemplo de esto último se ve en Argentina, donde el SUV Ford Territory es el más vendido de su segmento y uno de los más vendidos entre todos los coches 0km del país. Un vehículo fabricado directamente en China y combinado con el respaldo de la presencia tradicional de Ford en el país.
Territory, en sus dos generaciones, ha sido un desarrollo conjunto de la automotriz estadounidense y su par chino, JMC. Esta última empresa cuenta con un importante participación accionaria del Gobierno chino.
Tal y como sucede con Territory, Ford ha aprovechado el boom del desarrollo de la industria automotriz china para no quedar rezagada, en especial en mercados emergentes.
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