Estados Unidos apuesta a tierras raras de Brasil como contrahegemonía a China

Estados Unidos invierte en las tierras raras de Brasil para contrarrestar la hegemonía de China: el proyecto Serra Verde.

Estados Unidos ha invertido cerca de 5.000 millones de dólares en un yacimiento de tierras raras en Brasil, el de Goiás, como estrategia para reducir la dependencia mundial de China en el rubro de minerales críticos, 17 metales con capacidades eléctricas, ópticas y magnéticas que son indispensables para fabricar autos eléctricos, equipamiento militar y turbinas eólicas.

En el marco de estos esfuerzos para romper su dependencia de China en lo que respecta a tierras raras, Washington apuesta por una mina a cielo abierto (Pela Ema) situada en las colinas boscosas del estado de Goiás, financiando e invirtiendo millones en el proyecto Serra Verde, una explotación de arcillas iónicas, un tipo de depósito que permite extraer tierras raras mediante técnicas de minería a cielo abierto.

En ese sentido, la mina Pela Ema, que comenzó su producción comercial hace dos años y en la actualidad es la única mina brasileña con arcillas iónicas en operación, contiene tierras raras, un conjunto de 17 minerales, entre ellos neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, elementos fundamentales para producir imanes permanentes utilizados en vehículos eléctricos, turbinas eólicas, electrónica, robótica y equipamiento militar.

En febrero de este año, el proyecto Serra Verde obtuvo un financiamiento de US$565 millones de la Corporación Financiera Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (DFC), con una opción para que el Gobierno estadounidense adquiriera una participación minoritaria, de acuerdo con la Agência Brasil.

Al igual que la DFC, la estadounidense USA Rare Earth acordó adquirir Serra Verde por aproximadamente US$2.800 millones con el objetivo de integrar la extracción brasileña con las actividades de procesamiento y fabricación de imanes de la compañía.

En agosto, el aporte estadounidense destinado a asegurar la producción de Serra Verde aumentó hasta US$750 millones, mientras una estructura de financiamiento vinculada al proyecto alcanzó unos US$1.550 millones, en medio de un trasfondo claro en el que Estados Unidos busca una fuente de tierras raras fuera de Asia para reducir su dependencia de China, que domina la cadena mundial de extracción de estos minerales, su procesamiento y fabricación de imanes, claves para las nuevas tecnologías.

Como reveló Urgente24, 'Tierras Raras' es el nombre común de 17 elementos químicos: escandio, itrio y los 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio.

Son vitales para el desarrollo de la tecnología actual, incluyendo el armamento, dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos y energía renovable. En la actualidad China controla más del 90% de la producción global refinada.

El futuro de los combustibles y de los viajes espaciales depende de su suministro.

Pero el problema que enfrenta el proyecto Serra Verde, para explotar las tierras raras brasileñas, es el rendimiento industrial. Una fuente citada por Bloomberg dijo que Serra Verde logra recuperar entre 20% y 30% del neodimio, praseodimio, disprosio y terbio —los elementos que se usan para fabricar imanes de alto rendimiento—, muy lejos del 80% que la compañía esperaba obtener cuando diseñó el proyecto. La misma fuente añadió que esos porcentajes pueden variar bastante hasta que la planta se estabilice, y que conviene medirlos en plazos más largos.

Estados Unidos arma un andamiaje para explotar tierras raras de Brasil

El director de operaciones de Serra Verde, Ricardo Grossi, explicó a Bloomberg en abril de este año que la compañía está reemplazando equipos con fondos que en parte provienen del Gobierno estadounidense, y agregó que espera terminar de optimizar el proceso a mediados de 2027, con una meta de llegar a 6.400 toneladas anuales de óxidos de tierras raras hacia fines de ese año.

Lo llamativo de la inversión estadounidense en el proyecto Serra Verde, según el reporte de Bloomberg, es el andamiaje que el gobierno de EE.UU. armó alrededor del caso: un préstamo de 565 millones de dólares de su Corporación Financiera de Desarrollo Internacional, sumado a un contrato a 15 años por el cual la mina le vende toda su producción inicial a un vehículo financiero capitalizado por el propio Gobierno estadounidense y por inversores privados, con precios mínimos garantizados.

Ese vehículo, según un comunicado de la empresa citado por Bloomberg, ya reunió 1.550 millones de dólares en compromisos de financiamiento —incluidos 750 millones del Departamento de Guerra— y Washington se comprometió además a comprarle directamente al menos 300 millones de dólares en tierras raras durante los próximos cinco años.

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