El análisis
En un almacén de un parque industrial en las afueras de Long Island, Teddy Haggerty, de 30 años, intenta llevar a cabo lo que parece una tarea quijotesca: producir robots humanoides en USA, según informó The New York Times a principios de este mes. El artículo señalaba que "construir un robot completamente libre de piezas chinas no era práctico".
Algunos informes recientes de medios occidentales han planteado dudas sobre si el papel de China en las cadenas de suministro de robótica podría suponer un desafío para la industria estadounidense.
Business Insider informó el martes que los líderes de la robótica en Estados Unidos han señalado el abastecimiento de componentes físicos para robots —incluidos motores, chasis, baterías, sensores y otros materiales— como un importante cuello de botella a medida que la industria crece, y que las empresas a menudo dependen de China para cubrir las deficiencias de suministro.
Pero este no es un problema de "Hecho en China". Los robots humanoides se construyen sobre una compleja red de proveedores, componentes y capacidades de fabricación transfronterizas. Si Estados Unidos pretende construir una industria robótica moderna separándose de las redes de fabricación globales que permiten una producción más eficiente, corre el riesgo de limitar su propia capacidad para expandir la industria.
Un vistazo al sector robótico chino ofrece una perspectiva diferente. Los segundos Juegos Mundiales de Robots Humanoides, celebrados del 22 al 26 de agosto en Pekín, han atraído la atención hacia una amplia gama de robots. Detrás de este campo de rápido crecimiento se encuentra una gran base de fabricación y una cadena de suministro eficiente que han contribuido a reducir el coste de construcción de robots. Esto ha permitido que empresas más pequeñas, startups e incluso equipos de base construyan y prueben sus propias máquinas.
Bloqueo de importaciones
En los últimos meses, algunos robots chinos se han convertido en fenómenos virales en internet. Algunos son pequeños y están lejos de ser los mejores en las competiciones, pero sus diseños amigables los han hecho parecer "robots infantiles" para muchos espectadores. Su popularidad apunta a algo más amplio: el ecosistema robótico chino tiene una barrera de entrada relativamente baja, lo que permite que más personas y empresas prueben nuevas ideas.
Este tipo de actividad se ve respaldada por una cadena de suministro flexible y bajos costes de producción. Los componentes están fácilmente disponibles, los diseños se pueden probar y los fabricantes pueden adaptarse a las necesidades de las empresas más pequeñas. Estas capacidades no surgieron de la noche a la mañana. Son el resultado de décadas de desarrollo manufacturero y de las redes industriales que se han ido construyendo a lo largo del camino.
Las capacidades de fabricación de China pueden ser un recurso valioso para la industria robótica global. También son una parte importante de la cadena de suministro global, ya que proporcionan la escala, la eficiencia y la flexibilidad necesarias para que las empresas reduzcan costos, mejoren la producción y lancen robots al mercado con mayor rapidez.
Para Estados Unidos, la cuestión es si debería separarse de un ecosistema global que ya apoya la innovación. Desarrollar una industria robótica de forma aislada, a través de una cadena de suministro exclusivamente nacional, podría limitar su capacidad de escalar la producción y crear restricciones innecesarias para las empresas estadounidenses.
En julio, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos bloqueó las importaciones de nuevos robots humanoides de fabricación extranjera, alegando riesgos para la seguridad nacional. Algunos investigadores y empresas emergentes declararon a Business Insider que la prohibición impide el acceso a hardware asequible.
Estas medidas corren el riesgo de dejar a la industria robótica estadounidense en desventaja a la hora de intentar escalar.
El sector robótico estadounidense está emergiendo en una era de fabricación globalizada. Si las empresas robóticas estadounidenses obtienen componentes de todo el mundo, es simplemente parte de la forma en que se construyen las industrias modernas. La verdadera pregunta no es si las empresas utilizan cadenas de suministro globales, sino si pueden beneficiarse de ellas para acelerar la innovación y la producción.
El futuro de la robótica no se construirá aislando las cadenas de suministro, sino aprovechando las fortalezas de las redes industriales globales para impulsar la producción.
Para Estados Unidos, el mayor riesgo reside en permitir que las restricciones comerciales y de seguridad autoimpuestas limiten su propio desarrollo robótico.
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