Volkswagen Gol: Un dinosaurio se retira en Brasil.
Brasil empuja para volver a los autos populares.
La realidad actual que apunta a los eléctricos, también restringe el acceso a los vehículos que, cada vez, serán más caros de construir. Eso, naturalmente, se traduce a un mercado más reducido, al menos hasta que la electrificación de los autos se vuelva barata.
En el pasado, Brasil era una fuerte productora de autos populares de los que la región supo nutrirse. Solo pensar en autos como el Chevrolet Corsa, el Volkswagen Gol, el Ford Ka y el Fiat Uno basta para dar cuenta de que la orientación era otra.
Ahora, la producción está apuntada a modelos híbridos, grandes y espaciosos que apuntan a un segmento “caro”. Casi no quedan autos por debajo de los 9 mil dólares al público.
El plan de Brasil no es regresar en el tiempo. El Gobierno federal entiende que es importante impulsar la descarbonización de la industria, aunque sugiere un paso intermedio entre los motores térmicos y los eléctricos: los flex.
Los motos flex son impulsores que admiten biocombustibles como el etanol para su funcionamiento. Esto permite desprenderse del petróleo y pasar a trabajar con fuentes de energía renovables, mientras se van abaratando los costos de la electrificación.
Por ende, en caso de poder descifrar el nuevo “auto popular” que el Gobierno brasileño quiere de las compañías, este no llegaría a Argentina donde no está instalado el parque flex. Aunque algunos ya hayan empezado a hablar de ello.
“Es necesario lograr un modelado factible”, explicaron desde el Gobierno brasileño. Claro, el cambio de gobierno en Brasil no implica que las políticas estructurales que hoy protegen a la industria vayan a cambiar, como si lo harían en Argentina.
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