Así, el primer ministro y presidente electo de Rusia, Vladímir Putin, sugirió este jueves, fecha en que los rusos celebran el Día de la Cosmonáutica, elaborar una estrategia para el desarrollo de nuevos cosmódromos.
“Creo necesario desarrollar una estrategia nacional para el desarrollo de cosmódromos a largo plazo”, manifestó Putin al intervenir en una reunión dedicada a temas espaciales.
Recordó que casi una tercera parte de las asignaciones previstas en 2012 para exploración espacial irá destinada al desarrollo de cosmódromos, principalmente, Vostochni, nueva base espacial que será construida en la región de Amur, en el este de Rusia.
“Nuestro objetivo es que Rusia tenga un cosmódromo que responda a los más altos requisitos y estándares internacionales”, subrayó.
El primer lanzamiento en Vostochni está programado para 2015. Tres años después debe terminar la construcción del segundo grupo y lanzarse la primera nave tripulada.
En el mundo hay más de una veintena de bases espaciales en servicio, aparte de las que se van construyendo en China, Corea del Sur, Indonesia y Brasil.
El primer ministro señaló también la necesidad de modernizar las infraestructuras existentes en Baikonur, el cosmódromo que Rusia alquila a Kazajstán y usa para programas de vuelos tripulados, así como Plesetsk, centro espacial situado al norte del territorio ruso y usado básicamente con fines militares.
“Para 2013, hay que crear en Plesetsk todas las condiciones para efectuar pruebas de vuelo de propulsores ligeros y pesados Angará”, dijo.
Con respecto a Baikonur, constató que esta plataforma se usa últimamente para numerosos proyectos comerciales y recomendó “avanzar en esta dirección, cooperar de forma más estrecha con la Agencia Espacial Europea (ESA) y los países que promueven sus propios programas espaciales”.
A su vez, en USA la competencia ya no es tomada como causa nacional, sino de como un negocio de empresas que hoy participan en lo que parece ser la primera carrera espacial privada para viajar por el cosmos.
Dos compañías estadounidenses calientan motores para una misión rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS): SpaceX y Orbital tienen contratos millonarios con la Nasa para enviar cargamento a la estación, llenando así el hueco dejado por los transbordadores.
Space X, con sede en California, ya ha marcado la pauta con el exitoso lanzamiento y la puesta en órbita del cohete Falcon 9 y la cápsula Dragon, así como el retorno de esta misma cápsula a la Tierra en diciembre de 2010.
La empresa afirma que podría estar lanzando una nave hacia la estación internacional el próximo 30 de abril.
Orbital Science Corporation todavía tiene que poner a prueba el cohete Antares, y su cápsula Cygnus todavía está pendiente de su estreno en el espacio.
Sin embargo, la compañía está ahora acelerando el paso, con un primer lanzamiento en órbita programado para el verano boreal. Estiman que su viaje a la estación espacial podría tener lugar en otoño.
Frank Culbertson, astronauta retirado y vicepresidente de Orbital, admite que todo parece una especie de carrera.
"Un poco. De hecho ellos iniciaron el desarrollo de su sistema un año y medio antes que nosotros, pero estamos casi al mismo nivel en términos de quién va a lanzar primero, quién va a llegar a la estación espacial primero", explicó.
"Probablemente estén tres o cuatro meses por delante de la fecha que nosotros tenemos programada. ¿Pero quién sabe cómo irán las cosas?".
Ambas empresas tienen pasados muy distintos y han construido naves totalmente diferentes. Mientras Orbital ha estado en el negocio desde 1982; construyendo satélites, pequeños cohetes y misiles interceptores, SpaceX tiene sólo diez años, aunque sus planes son grandes.
La segunda afirma que diseña ella misma los componentes de su cohete Falcon 9.
Su jefe ejecutivo, el también cofundador de PayPal Elon Musk, explicó además que su cápsula Dragon, podría ser utilizada para transportar astronautas al espacio en 2015. SpaceX es una de las empresas a las que la Nasa ha otorgado fondos para desarrollar vehículos comerciales de transporte de tripulación.
Por su parte, Orbital opta por una estrategia diferente, comprando muchos de sus componentes en distintas partes del mundo. Gran parte de su cohete impulsado por combustible líquido se construye en Ucrania, mientras sus motores tienen 40 años y pertenecieron al cohete lunar N1 de fabricación soviética.
La cápsula Cygnus de Orbital pretende funcionar como vehículo de carga para transportar suministros, no astronautas, al ISS. Tras rellenarse con residuos de la estación, la idea es que arda en su regreso a la Tierra al reingresar en la atmósfera.
Mientras SpaceX realizará su lanzamiento desde Cabo Cañaveral en Florida, Orbital ha elegido las Islas Wallops, unas instalaciones de la Nasa cercanas a la costa este de Virginia. El Puerto Espacial Regional del Atlántico (MARS), tal y como se conoce el centro en las islas Wallops, todavía está en fase de preparativos para realizar una prueba de lanzamiento del cohete Antares.
Los cohetes permanecen todavía almacenados en un enorme hangar apenas a dos kilómetros de distancia de donde serán lanzados una vez que se complete el trabajo.
El lanzamiento de Antares y su vuelo serán monitoreados desde una sala de control de la Nasa. Allí, en medio de pantallas y consolas, Jay Pittman, comandante de la Nasa en Wallops, dijo que la agencia está aprendiendo a delegar.
Existe también una predisposición a utilizar cohetes estadounidenses, incluso si no son de la Nasa. "Estamos dependiendo de Rusia y otras naciones a la hora de transportar equipamiento y material a la Estación Espacial Internacional", dijo. "Honestamente, como nación no es una posición cómoda".
No sólo la Nasa es consciente de los riesgos. Orbital tendrá que guiar la cápsula Cygnus a la ISS desde su sala de control Dulles HQ, junto a Washington, y el diseño de todo el sistema de cohetes es su responsabilidad.