El que también perdió la cordura es el sexagenario Richard Hernandéz, un texano con alma de reptil como un “dragón que escupe veneno”, según sus propias palabras. Este transespecie gastó 300 millones de pesos en cirugías transformistas y obtuvo su nuevo documento de identidad bajo el nombre de Tiamat Legion Medusa, además de ir muy lejos en la modificación corporal: se castró porque se considera no binario, modificó su lengua a una bífida, se tatuó escamas y cambió la fisionomía de su nariz.
Por su parte, otro trastornado humano que se siente un ser superior extracorpóreo es un español llamado Miguel –apellido bajo anonimato-, quien brindó una entrevista en exclusiva al medio Vice. Este joven español se autopercibe identitariamente como un serafín o ophanim; el primero, un ángel cristiano de estratos superiores quien es miembro del coro celestial del consejo de Dios, y el segundo, alegoría de las ruedas angeladas como divinidad que el Torá y la Biblia hacen referencia, libro de Ezequiel, versículo 1: 15-21.
Miguel es agénero o género neutro, aunque ha mantenido una relación con una persona no binaria que lo guió a reconocerse como parte de la práctica identitaria al margen del sistema, otherkins (transespecies). A su vez, una epifanía tras la ingesta de unos hongos alucinógenos, le dio el puntapié inicial para la conversión hacia un “ángel de tres alas”, así lo indicó Miguel a Vice.
En ese sentido, el transextraterrestre se cataloga como un alma superior dentro de un cuerpo mecánico que le produce tal extrañamiento que ha pensado en cortarse las piernas. “Sobre todo esa sensación de que mi cuerpo es algo mecanizado, una especie de máquina, un cacharro ajeno a mí. Esta es una sensación que va en aumento”, dijo Miguel.
Representados por Transespecie Society con sede en Barcelona, “ asociación que da voz a identidades no humanas, genera conciencia sobre los desafíos que enfrentan los transespecie y defiende la libertad de autodiseño”, buscan ser reconocidos públicamente como una legítima elección de vida y sexual, elección sexoafectiva debido a que muchos transespecies se autodenominan zoosexuales, comúnmente conocidos como zoofílicos, difiriendo de éstos en las relaciones sexuales con animales de manera consentida. ¿Dos ladridos si, y uno quiere decir no? Disparates amorales escindidos del Mainstream de la apertura sexual.
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