Los testigos y las imágenes muestran que cuando cae al suelo el fiscal, ella mira al que lo hizo -de sombrero y gafas negras-, lo ve de espaldas, y la gente empieza a gritar para los atrapen.
Antes
Según otra testigo de las cercanías, quien compartió de forma breve ese mismo día la compañía de Pecci y su esposa, la periodista Claudia Aguilera, ellos “estaban tranquilos, relajados, muy sonrientes y él le decía 'mi amor'. Era una pareja muy compatible, feliz ,sin preocupaciones ni angustias”.
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Los Pecci en isla de Baru, Colombia.
Claudia Aguilera, ahora viuda del fiscal Marcelo Pecci y embarazada, dijo que uno de los lugares donde estuvo con su esposo por última vez fue frente a la catedral Santa Catalina de Alejandría, para tomarse una fotografía. Según la reconstrucción de lo ocurrido, por la misma calle habrían pasado los asesinos, siguiendo los pasos de la pareja.
De acuerdo a la cadena colombiana de Noticias RCN, los videos de las cámaras de seguridad de la zona e incluso los que se encontraron en el teléfono de la esposa de Pecci, son determinantes en las pesquisas, debido a que en varios de ellos coinciden al menos 3 personas hoy consideradas sospechosas.
En la zona de la playa, la cadena colombiana de Noticias RCN pudo entrevistar al operario del jet-ski que fue alquilado por 240.000 pesos colombianos (US$ 60) para 30 minutos de uso, sin saber que sería utilizado para cometer el crimen. “No tenemos nada que ver con lo ocurrido, nosotros alquilamos un aparato sin saber qué iban a hacer con él”, declaró el arrendatario.
Testigos clave
Los investigadores sospechan que el homicidio del fiscal Pecci habría sido organizado, a pedido, por un colombiano conocido con el alias de 'el Mexicano', quien habría contratado y pagado por el asesinato del fiscal, de acuerdo al diario El Tiempo. Lo curioso es que 'el Mexicano' se encuentra en prisión.
“Está preso, es colombiano y le dicen 'el Mexicano'. Lo protegen un grupo de uniformados. Pero él sabe quién pagó por el crimen del fiscal antimafia paraguayo”, es la declaración que obtuvo El Tiempo.
2 días después del asesinato del fiscal, la Policía Nacional paraguaya realizó allanamientos en la Agrupación Especializada y las cárceles de Tacumbú y Emboscada, y en otra penitenciaría del interior del país, para revisar las celdas de varios condenados de alta peligrosidad que habían sido investigados por Pecci. Incautaron teléfonos celulares y tablet.
El diario El Espectador, de Bogotá, mencionó entre los allanados al colombiano Marcelo Díaz Vélez y al brasileño de origen libanés Kassem Mohamad Hijazi, cuya extradición a USA fue aprobada en Cámara el lunes 16/05.
En Asunción, el especialista en seguridad, José Amarilla, le dijo a Unicanal, de la capital paraguaya, que el crimen organizado está enviando un mensaje de que no existen intocables ni lugares seguros.
“Es un mensaje no solamente para Paraguay sino también para Colombia, y para el continente en general”, aunque reconoció que hubo una falla en los protocolos de seguridad de una personalidad importante en lucha contra el crimen organizado.
“Una persona que tiene ese grado de exposición necesita en todo punto de vista de medidas especiales de protección de su seguridad personal y la de su familia”, apuntó Amarilla.
“En Paraguay era difícil de abatir, porque se movía en vehículos blindados, porque tenía algún grado de protección de parte de las autoridades, porque su recorrido era un aspecto desconocido. Sin embargo, yendo a Colombia, un país al cual Paraguay tiene copiado varios modelos de procedimientos de seguridad desde hace más de una década, se suponía que en ese espacio, por lo menos en el imaginario de las autoridades, estaría completamente seguro y protegido, y poder llevar una vida completamente abierta”, refirió.
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