
Tucídides fue un historiador y militar ateniense. Su obra "Historia de la Guerra del Peloponeso" es una crónica de la guerra del siglo V a. C. entre Esparta y Atenas.
Tucídides explica que ya un siglo antes del enfrentamiento entre la dominante Esparta y la emergente Atenas resultó inevitable porque Esparta se veía amenazada por Atenas, y eso provocó la escalada militar.
Esparta es USA y Atenas es China.
Roubini recurre a Graham Allison, profesor en la Universidad de Harvard, quien escribió en 2017 'Destinado a la guerra: ¿Pueden USA y China escapar de la trama de Tucídides?', explicando cómo Esparta intentó evitar el ascenso de Atenas.
Allison examina las rivalidades habituales entre la potencia dominante y la emergente, algo que a menudo lleva a una guerra: una tensión estructural y cuyo ciclo es al alza que se produce cuando una potencia nueva (económica, militar o ambas) reta a otra establecida.
Estas guerras suelen ser muy destructivas y su resultado no sigue un patrón claro.
"A pesar del conocimiento mutuo de la trampa de Tucídides, y el reconocimiento de que la historia no es determinista, China y USA parecen estar cayendo en ella de todos modos. Aunque una guerra 'caliente' entre las dos potencias principales del mundo parece todavía inverosímil, una guerra fría es cada vez más probable", afirmó Roubini en un artículo publicado en Project Syndicate.
Las consecuencias globales de una guerra fría entre China y USA serían incluso más graves que las de la guerra fría entre USA y la exUnión Soviética.
"Mientras que la Unión Soviética era una potencia en declive con un modelo económico fallido, China pronto se convertirá en la economía más grande del mundo y continuará creciendo", advirtió Roubini, famoso por haber anticipado la crisis global 2008.
Además, la relación comercial entre USA y la por entonces Unión Soviética era muy escasa, "mientras que hoy China está totalmente integrada en el sistema global de comercio e inversión, y está profundamente entrelazada con USA, en particular", explicó.
"Una guerra fría a gran escala podría desencadenar una nueva etapa de desglobalización, o al menos una división de la economía global en dos bloques económicos incompatibles. En cualquier caso, el comercio de bienes, servicios, capital, trabajo, tecnología y datos se vería severamente restringido", agregó.
"Ahora que USA ha impuesto sanciones a ZTE y Huawei, China luchará para garantizar que sus gigantes tecnológicos puedan obtener insumos esenciales a nivel nacional, o al menos de socios comerciales que no sean dependientes de USA", advirtió.
"Muchos aliados de Washintong hacen más negocios (en términos de comercio e inversión) con China que con USA. Sin embargo, en una economía futura donde China y USA controlan por separado el acceso a tecnologías cruciales como la inteligencia artificial y el 5G, es probable que el terreno intermedio se vuelva inhabitable. Todos tendrán que elegir, y el mundo puede entrar en un largo proceso de desglobalización", remató.
"Si la relación (entre ambas potencias) no se gestiona bien, con USA tratando de descarrilar el desarrollo de China y contener su crecimiento, y China proyectando agresivamente su poder en Asia y en todo el mundo, se producirá una guerra fría a gran escala, y una guerra 'caliente' no se pueden descartar. En el siglo XXI, la Trampa de las Tucídides no sólo se tragaría a USA y China, sino a todo el mundo", concluyó.