Fue encarcelado en la penitenciaria federal en Marion, Illinois, a confinamiento en solitario por 7 años, y luego fue transferido a la institución penitenciaria federal de Butner en Carolina del Norte.
Israel le concedió ciudadanía en 1995 pero negó públicamente que fuera un espía israelí hasta 1998.
En 2015, fue dispuesto bajo régimen de libertad condicional por 5 años, con una restricción que le impedía viajar al exterior.
El mes pasado, el departamento de Estado de USA anunció que parece improbable que Pollard vuelva a delinquir y puede ir a vivir donde le plazca.
Sucede esto en el marco de los últimos días de la presidencia de Donald Trump.
Este miércoles 30/12, Pollard llegó a Israel junto a su esposa, quien está luchando contra el cáncer, con la intención de inmigrar y radicarse en Jerusalén.
El matrimonio se trasladó en un avión privado del millonario estadounidense, Sheldon Adelson.
Fue recibido en el aeropuerto por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien le entregó su documento de identidad israelí.
“Bienvenido de vuelta. Es genial que finalmente hayas vuelto a casa. Ahora puedes empezar una nueva vida, con libertad y felicidad”, le dijo Netanyahu.
Pollard había manifestado en reiteradas ocasiones su voluntad de trasladarse a Israel y, en los últimos años, las autoridades israelíes habían presentado varias peticiones a Washington para que procediera a su liberación.