Ha sido también presidente de la fundación “Mario Parma” para los niños con problemas neurológicos.
Además, director nacional de las Pontificias Obras Misioneras, coordinador de las Pontificias Obras Misioneras para América Latina y secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana.
El 15 de julio de 2010 fue nombrado obispo titular de Bida y auxiliar de la diócesis de El Alto. Recibió la ordenación episcopal el 9 de septiembre sucesivo.
— ¿Conoce a Evo Morales?
— Claro…
— ¿Hace cuánto tiempo que no se reúne con el Mandatario?
— Hace tres años, cuando él era dirigente y en sus primeros años de gestión teníamos reuniones constantes.
— ¿Cómo asume la Iglesia las críticas de actores políticos?
— Con respeto; todas las críticas que vienen hacia la Iglesia las asumimos con respeto. Toda persona tiene derecho a expresar una posicin; cuando alguien nos crítica la evaluamos, vemos si son valiosas, rescatamos lo positivo y también apartamos las cosas que no son coherentes.
— Acá en Bolivia, los actores políticos acusaron a la Iglesia de entrometerse en política...
— No estamos aliados con ningún sistema político, proponemos valores a la política para que cumpla en la construcción de una sociedad justa; eso sí, proponemos una visión desde el Evangelio, esto trae consensos y ataques, pero es nuestra misión. Nos gustaría que nuestras observaciones sean valoradas con respeto, pero es parte de la vivencia de una sociedad y somos parte de ella.
El diálogo que mantuvo el clérigo con La Razón muestra un matiz sutil de ciertos roces entre la Iglesia y el gobierno en Bolivia. Algo que recuerda a las claras la relación que mantuvo Jorge Bergoglio (ahora Papa Francisco) con el gobierno de los Kirchner en la Argentina.