La evolución de la tecnología fotovoltaica ha permitido bajar los costes en un 80% en los últimos cinco años. Por esta razón a muchos consumidores les resulta más rentable la generación de su propia electricidad con paneles solares. Además, de manera injusta, la medida no toca a todos en la misma proporción. El trato diferenciado es evidente, cuando se constata, por ejemplo, que las instalaciones de cogeneración están exoneradas del mencionado peaje hasta finales de 2019. Este tipo de instalaciones consiguen una mayor eficiencia energética al generar calor y electricidad al mismo tiempo, pero no aprovechan las 'energías limpias' y son difícilmente aplicables a nivel doméstico.
Remar contra la corriente parece ser la política que sigue España en el campo de las energías alternativas toda vez que en muchas partes del mundo (como Alemania, Brasil, USA, Japón, Italia, etc.) se fomenta el autoconsumo para inculcar en la gente la cultura del ahorro y la independencia energética.
Ahora mismo, en España se puede producir energía de forma privada y consumirla en el momento, una modalidad que se denomina autoconsumo instantáneo. La última legislación es de 2011. Antes no se hacía porque no salía rentable. El abaratamiento hasta en un 80% de las instalaciones fotovoltaicas en los últimos cinco años y el incremento de la factura de la luz la han convertido en una opción de ahorro muy interesante en época de crisis. La utilizan desde granjas de vacas hasta supermercados, residencias geriátricas, restaurantes y algún consumidor particular. La energía sobrante no se puede almacenar en baterías porque está prohibido. Cuando no hay sol o viento, hay que engancharse a la red y pagar la factura normal.
No hay un registro oficial de autoconsumo. La revista económica Alimarket ha contabilizado 43 casos. Otro fichero, elaborados de forma voluntaria por los autoconsumidores en el portal Energética 21, los eleva a 74.