La plantilla había decidido autogestionarse y luchar contra un cierre anunciado inesperadamente unas horas antes por el vocero de Gobierno, Simos Kedikoglu. Millares de personas se congregaron ante la sede del ente para protestar contra esta medida, muchas de las cuales estuvieron toda la madrugada.
Está prevista una nueva manifestación y el sindicato de medios convocó una huelga de 24 horas en las cadenas de televisión y en la prensa escrita. Mientras, ERT sigue por el momento retransmitiendo por su canal digital.
El anuncio del cierre cayó como un jarro de agua fría no solo en el mundo del periodismo, sino también entre los intelectuales, deportistas y la Iglesia.
Al anunciar la desaparición de ERT, Kedikoglu señaló que en lugar del actual ente se creará "cuanto antes" otra empresa pública "moderna", más eficiente y con una plantilla "mucho más pequeña".