La Administración que preside Barack Obama apoyó la iniciativa cuando se votó en la Asamblea General. Podría firmarlo a final de año. Pero no está claro el curso que va a seguir después el proceso de ratificación en un Congreso reticente a dar más poderes a la ONU y menos en una cuestiones políticamente tan sensible como la de las armas. EE UU es la mayor potencia exportadora.
El Tratado del Comercio de Armas fue adoptado hace 1 mes, con el respaldo de 154 países. Para que entre en vigor debe ratificarlo 50 países, lo que puede llevar al menos 2 años. Pasados 90 días desde ese momento, será de plena aplicación y los miembros deberán evaluar si la exportación directa de armas o a través de un tercero contribuye a socavar las paz y la seguridad o facilita la comisión de violaciones de los derechos humanos, incluida la violencia de género y contra niños.
La legislación cubre desde armas de mano y ligeras pasando por tanques y otros grandes vehículos armados pesados hasta sistemas de artillería de gran calibre, helicópteros, aviones, barcos, misiles y lanzaderas. Tras su ratificación, el reto será prevenir que se desvíen al mercado ilegal, por eso se pide a los países que presentes informes anuales sobre las transferencias.
La negociación comenzó hace 7 años. Los únicos países que se oponen a establecer una norma común para regular el comercio de armas son Irán, Corea del Norte y Siria. Calificaron el texto de desequilibrado y lleno de puntos oscuros, además de lamentar que no se haga mención a las transferencias a grupos rebeldes. En el voto del pasado 2 de abril hubo 22 abstenciones.