El pasado marzo, el Pentágono informó que reducirá la vigilancia aérea en América Latina y el Caribe a causa de los recortes presupuestarios impuestos por el Congreso. El contralmirante Sinclair Harris, jefe de la Cuarta Flota de la Marina de Guerra de USA, afirmó, por su parte, que estas pruebas son necesarias, ya que permiten utilizar aparatos más pequeños y menos costosos.
USA ya cuenta con diez aviones no tripulados de tipo Predator en la región. Dos de ellos vigilan actualmente la zona comprendida entre las islas Bahamas y Puerto Rico. Los representantes de la Marina indican que el aerostato y el minidrone ayudarán al país a cubrir una zona más amplia a un costo menor teniendo en cuenta las actuales condiciones económicas del país.
Se prevé que el HSV-2 Swift patrulle el suroeste del Caribe durante cerca de un mes y vigile las posibles rutas del narcotráfico en la zona. Según las primeras estimaciones, el coste de la producción de los aparatos es relativamente bajo en comparación con la de los helicópteros convencionales y aeronaves normalmente utilizadas para misiones de este tipo.
Ambos artefactos permitirían a las autoridades detectar y vigilar a las naves sospechosas de trasladar droga por largas distancias y por mucho tiempo, dándoles otra herramienta para detener a los narcotraficantes. Asimismo, permitirán hacer grabaciones en video que pueden usarse en procesos judiciales.
Un "drone" llamado Puma, es una nave no tripulada adaptable a todos los ambientes fabricada por la firma Aerovironment Inc. de Simi Valley, California. El vicealmirante Sinclair Harris, comandante de la Cuarta Flota de la marina estadounidense, dijo que los artefactos son necesarios en medio de recortes presupuestarios, pues el servicio está transitando a naves más pequeñas y rápidas.
El gobierno estadounidense podría usar ambos artefactos para acciones en altamar, pero Harris y otros funcionarios a bordo del Swift dijeron que ninguno había sido usado antes por la Armada para realizar operaciones antidrogas.
"Poder verlos y observar lo que hacen mucho antes de que les alcancemos nos dará ventaja", destacó el adjunto Chris Sinclair, a cargo del destacamento a bordo del Swift, una nave privada alquilada por la Armada que patrullará el suroeste del Caribe por un mes, a fin de vigilar las rutas que siguen los narcotraficantes en las costas de Colombia y Honduras.