Pese a confirmar que las amenazas norcoreanas son "claras y directas", Locklear también se declaró "satisfecho" con el grado de preparación de las fuerzas estadounidenses para responder "ante las provocaciones y posibles ataques norcoreanos". "Creo que en las últimas semanas hemos demostrado a Corea del Norte nuestra capacidad para defender a nuestros aliados y defender nuestra casa", dijo en referencia a las maniobras conjuntas con Corea del Sur ante la escalada de tensiones con Pyongyang.
Locklear consideró que los ejercicios que se llevan a cabo por fuerzas militares estadounidenses y surcoreanas "han sido una gran oportunidad" para desarrollar y asegurar que se ejecute una buena respuesta a medida que aumentan las amenazas, de manera que "haya un modo predecible de manejar las provocaciones" de Corea del Norte.
"La relevancia de nuestra estrategia en el Pacífico nos ha dado la importancia de mostrar a nuestros aliados que estamos comprometidos con su seguridad (...) y en la prevención de un conflicto", añadió. USA ha fortalecido su defensa en el Pacífico con el envío de destructores y sistemas antimisiles por las amenazas de Corea del Norte y ante el incremento de las tensiones con el país asiático en las últimas semanas.
Corea del Norte ha amenazado en varias ocasiones con atacar la base de Guam, territorio no incorporado de USA que se encuentra a unos 3.200 kilómetros de Pyongyang y, por tanto, dentro del rango de misiles norcoreanos como el 'Musudan'. USA y Corea del Sur creen que Corea del Norte podría lanzar un misil hacia el 15 de abril, aniversario del nacimiento del fundador del Estado norcoreano, Kim Il-sung.
Lazos comerciales
Otro campanazo de alerta se sumó a los gritos de guerra que Corea del Norte viene lanzando en los últimos días, con el retiro de 51.000 trabajadores norcoreanos de un complejo industrial en la ciudad de Kaesong, en el que se evidenciaba el último asomo de colaboración entre ese país y Corea del Sur.
La mayor parte de los empleados de Kaesong son mujeres que suplen la demanda de mano de obra barata, mientras que la gerencia y los conocimientos técnicos corren por cuenta de los surcoreanos, de los cuales permanecen unos 475 en las instalaciones, tras el cierre de la frontera la semana pasada.
El complejo es el mayor proveedor de empleo en Kaesong, la tercera ciudad de Norcorea. Zapatos y ropa forman el 70% de los bienes producidos; el resto son productos industriales.
"Es una tragedia que la zona industrial, que favorece la reconciliación nacional, la unidad, la paz y la reunificación, haya sido reducida a un teatro de enfrentamientos entre compatriotas y guerra contra el Norte", dijo ayer el secretario del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea, Kim Yang Gon.
De otro lado, cerca de diez empresas surcoreanas, entre las 120 que tienen negocios en Kaesong, clausuraron ya sus operaciones al no poder encarar la carencia de suministros.
Respecto a esta nueva amenaza de Norcorea, el director del Centro de Pensamiento Estratégico de Eafit, Juan David Escobar, recordó que es un ejercicio que ese régimen viene haciendo desde hace casi tres décadas.
"El que nadie se quiera meter en una guerra por ellos indica que hay espacio para darle posibilidades de que negocie, y Norcorea llega mostrándose como un país peligroso y, de esa manera, tiene más posibilidades de lograr sus objetivos", indicó el experto.