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Apuntes para la elección del nuevo Papa, que comienza el martes 12

El Cónclave cardenalicio comienza el martes 12/03, según ha confirmado el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, decisión tomada por el Colegio Cardenalicio en su octava Congregación General en la que han estado presentes los 115 cardenales electores que votarán para elegir al futuro Papa.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Con todos los cardenales electores ya presentes comenzó este viernes 08/03 en el Vaticano la 7ma. congregación de 'purpurados' preparatoria del cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI. A la reunión, que comenzó a las 9:30 hora local en el Aula Nueva del Sínodo, asistieron los 115 cardenales electores que ingresaràn a la Capilla Sixtina.
 
Quien faltaba para reunir el nùmero suficiente, el vietnamita Jean Baptiste Pham Minh Man, llegó en la tarde del jueves 07/03 a Roma y se incorporó al Colegio.
 
El cardenal decano, Angelo Sodano, ya precisó en la carta en la que les lconvocó al Cónclave -enviada tras entrar la Iglesia en Sede Vacante, a las 20:00 hora local (19.00 GMT) del 28/02- que éste se fijaría cuando estuvieran todos los purpurados en el Vaticano.
 
El nuevo Papa saldrá elegido por mayoría cualificada de 2/3, aunque las votaciones se prolonguen durante 4 series de escrutinios, según el Motu Proprio emitido por Benedicto XVI el 11/06/2007, y confirmado en su último documento papal del 25/02/2013, estableciendo que el nuevo Papa deberá ser elegido siempre por "al menos" 2/3 de los votos contados sobre la base de los electores presentes y "votantes".
 
De esta forma, las normas para el Cónclave de 2013 serán diferentes a las del último proceso de elección en el que fue elegido Benedicto XVI cuando las reglas recogidas en la Constitución Apostólica 'Universi Dominicis Gregis', promulgada por Juan Pablo II, establecían que en caso de que no hubiera nuevo Papa tras 4 series de escrutinios, se podría proceder a votar por mayoría absoluta. En cualquier caso, Benedicto XVI fue elegido en el 2do. día de Cónclave por lo que no se llegó a ese extremo.
 
El Cónclave comenzará con la Misa solemne 'Pro Eligiendo Papa' que tendrá lugar en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Por la tarde, los purpurados se trasladarán en procesión, entonando el Veni Creator, hasta la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico. Dentro de la sede, se comprobará que no sean instalados  medios de grabación o transmisión.
 
La Capilla Sixtina cerró sus puertas al público a las 13:00 del martes 05/03 para iniciar los preparativos del Cónclave. Desde entonces, según explicó el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, los operarios se encargan de colocar las 2 estufas (una para quemar las papeletas de los escrutinios y otra para hacer el humo negro o blanco); y de elevar el piso para hacer un único nivel que llega al primer escalón del altar y donde se colocarán las mesas y sillas.
 
El procedimiento
 
Una vez que los purpurados lleguen a la Capilla Sixtina, el cardenal decano, Angelo Sodano, leerá la fórmula de juramento, y a continuación, cada cardenal elector pronunciará su nombre y, poniendo la mano sobre los Evangelios, dirá: "Prometo, me obligo y juro".
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Según la fórmula del juramento, recogida en la 'Universi Dominicis Gregis', los cardenales prometen "observar con la máxima fidelidad" el secreto sobre todo lo relacionado con la elección del nuevo Papa, tanto durante como después de la elección; juran no favorecer ninguna interferencia, y cada uno se compromete, en caso de ser elegido, a desempeñar fielmente el 'munus Petrinum' de Pastor de la Iglesia Universal.
 
A continuación, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias pronunciará el "extra omnes" (todos fuera) y los no electores deberán abandonar la Capilla Sixtina. Tras la meditación, el eclesiástico encargado de pronunciarla saldrá de la Capilla junto al Maestro de Celebraciones Litúrgicas.
 
Los cardenales deberán emitir su voto secreto frente al fresco pintado por Michelangelo Buonarroti en la pared del altar de la Capilla Sixtina, el 'Juicio Final'. Según ha indicado el obispo auxiliar de Madrid, monseñor César Franco, el fresco podría servirles de referencia cuando voten, ya que lo harán ante la mirada de quien un día también les juzgará a ellos.
 
Durante el período de escrutinios, los purpurados deberán abstenerse de enviar o recibir mensajes de fuera de la Ciudad del Vaticano. Además, según las normas, "quienes directa o indirectamente pudieran violar el secreto ya se trate de palabras, escritos, señales o cualquier otro medio, incurrirían en la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica". Asimismo, las reglas marcan que los cardenales se abstendrán de toda forma de pactos y compromisos de común acuerdo.
 
Si la elección no ocurre en la tarde del 1er. día, es decir, en la 1ra. votación, se continuará en la 2da. jornada con 4 escrutinios más, 2 por la mañana y 2 por la tarde.
 
Si ningún cardenal consigue los 2/3 en las votaciones matutinas, habrá una fumata negra y lo mismo ocurrirá por la tarde. 
 
Así, hasta 3 días consecutivos. Si en el 3ro. tampoco sale elegido el nuevo Sumo Pontífice, el proceso de elección se suspende por un día para realizar una pausa de oración y de libre coloquio entre los cardenales electores.
 
Si tras 4 series de escrutinios no se obtuviera resultado positivo, entonces, podrá procederse a la votación entre los 2 cardenales más votados en el último escrutinio, pero no por mayoría sino que de nuevo se deberán alcanzar "al menos" dos tercios.
 
Cuando sea elegido el nuevo Papa, el cardenal decano le pedirá su consentimiento y le preguntará cómo quiere ser llamado y el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias levantará acta. 
 
Los fieles presentes en la Plaza de San Pedro podrán ver la fumata blanca y, poco después el cardenal protodiácono, Jean Luis Taurán, pronunciará --si no es él el elegido-- el 'Habemus Papam'.
 
Preparándose
 
En el Vaticano, encorsetado por rituales seculares y su burocracia interna, los cardenales estadounidenses amenazan romper los moldes del pre-Cónclave. Por ejemplo, ofrecieron ruedas de prensa diarias tras las reuniones, hasta que el miércoles 06/03 la 'ley del silencio' le fue impuesta a todos los integrantes del Colegio Cardenalicio y ellos tuvieron que cesar esa práctica, para muchos demasiado transgresora. 
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Muy vapuleados en su imagen global por los escándalos de delitos sexuales cometidos por algunos de sus clérigos, la Iglesia Católica estadounidense intenta dejar atrás los capítulos escabrosos y recuperarse de esas situaciones, en especial cuando pareciera que el Vaticano le brinda esa oportunidad.
 
"En USA, los obispos están acostumbrados a dar cuenta a la prensa", explicó Mar Muñoz-Visoso, una valenciana que ocupa el cargo de directora ejecutiva de Diversidad Cultural en la Conferencia Episcopal estadounidense y que forma parte del equipo de comunicación de los purpurados. Inclusive en ese país los periodistas pueden seguir en directo las deliberaciones de las asambleas de obispos, que después comparecen para someterse a sus preguntas.
 
Los purpurados estadounidenses en Roma, permanecen acantonados en el Pontifical North American College, un centro donde 250 seminaristas, seleccionados entre los mejores de cada diócesis y llamados a ser los líderes de la Iglesia estadounidense, se alojan para estudiar una especialidad. 
 
Pese a estar enclavado en el corazón de Roma, se asemeja a los tradicionales campus universitarios estadounidenses. Fundado hace siglo y medio, es una institución de referencia en la Santa Sede para los católicos de USA y entre sus visitantes, hace años atrás, John F. Kennedy, quien fue el 1er. Presidente católico del país.
 
De hecho, esa apertura de los cardenales a la prensa ya se dio antes del Cónclave de 2005, del que salió elegido Benedicto XVI. 
 
No se trata de romper el secreto de las deliberaciones, explica Muñoz-Visoso, sino de "poner las cosas en contexto" en un proceso desconocido para muchos y explicar qué aportan los cardenales estadounidenses. Siempre "con respeto al padre Lombardi".
 
Pero el 'estilo USA' supone cambios profundos en la organización convencional de la Iglesia Católica Apostólica Romana: se encuentra organizada como una empresa, es frecuente ver a laicos trabajando en las parroquias, incluso en puestos que en otros países están reservados a religiosos.
 
En USA, la Iglesia no recibe dinero alguno de las arcas públicas, sino que se financia exclusivamente con las aportaciones de los fieles, si bien los donantes obtienen con ello desgravaciones fiscales. 
 
La influencia del catolicismo estadounidense es cada vez más perceptible en el Vaticano, aunque los cardenales de USA dicen no aspirar al papado. Y no creen que el resto del mundo quiera un Pontífice estadounidense.
 
Sin embargo, muchos creen que es inevitable que la Iglesia Católica estadounidense siga ganando espacio en el Vaticano.

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