La agudización de esta antigua dolencia le ha provocado fuertes dolores que requieren aplicarle medicación, y explica por qué no ha abandonado el uso de muletas para caminar desde su operación de cadera.
"El taller", tal como él dice, lo atenderá el neurocirujano Manuel de la Torre Gutiérrez, quien explica en su página web profesional las características del O-Arm que empleará, un avanzado dispositivo que combina el escáner con imágenes tridimensionales y permite al cirujano conducir el instrumental, asistido en todo momento por la máquina, como si "viera" en el interior del cuerpo del paciente.
El pasado miércoles, el Rey volvió a pasar por el quirófano, aunque no para operarse, sino para que el médico Ángel Villamor le volviera a ajustar la prótesis que le colocó en la cadera el 23/11/2012, y que se había desacomodado.
La nueva operación pretende “la descompresión neurológica y la estabilización raquídea” en la columna del monarca, según el comunicado del jefe del servicio médico de la Casa del Rey, Miguel Fernández Tapia-Ruano.
Juan Carlos I sufría esa hernia desde hacía tiempo pero se ha complicado con una estenosis del canal, es decir, el estrechamiento del canal raquídeo, que ejerce presión sobre la médula espinal o las raíces nerviosas. Una dolencia relativamente frecuente entre los mayores de 65 años, que produce dolor y adormecimiento de las piernas.
La nueva operación le ha obligado a aplazar el viaje a Marruecos por invitación de su amigo, el rey Mohamed VI.