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Cónclave de Benedicto XVI y los cardenales Herranz, Tomko y de Giorgi

El papa Benedicto XVI ha recibido esta mañana (lunes 25/02) a los responsables de la comisión de investigación sobre el escándalo Vatileaks, los cardenales Julián Herranz, Josef Tomko y Salvatore de Giorgi, que le han entregado las conclusiones de su trabajo, ha anunciado el vice camarlengo, Pier luigi Celata. Solo Benedicto XVI conoce la información contenida en el informe que también será entregado al futuro pontífice.

 

El papa Benedicto XVI recibió este lunes 25/02 en el Vaticano a los 3 cardenales que investigaron el escándalo "Vatileaks", el español Julian Herranz, el italiano Salvatore De Giorgi y el eslovaco Jozef Tomko, informaron fuentes vaticanas.
 
Los tres purpurados formaron la Comisión Cardenalicia creada por Benedicto XVI para esclarecer el robo y filtración de documentos personales enviados a él y del Vaticano, que llevaron a la detención y condena por robo del que fuera su mayordomo, Paolo Gabriele.
 
Los tres cardenales interrogaron desde abril del pasado año a una treintena de personas y entregaron al papa dos informes sobre sus investigaciones, uno en julio y otro en diciembre pasado.
 
Fuentes vaticanas dijeron que el Papa pasará los 2 informes, cuyo contenido se desconoce, a su sucesor para que conozca la situación y que esa documentación no quedará archivada, como ocurre tras la muerte o renuncia de un Pontífice.
 
La Comisión Cardenalicia fue creada por Benedicto XVI en abril de 2012, tras filtrarse y publicarse en la prensa cartas enviadas al papa y otra documentación del Vaticano.
 
El escándalo estalló cuando en mayo fueron publicados un centenar de documentos en el libro "Sua Santitá", del periodista italiano Gianluigi Nuzzi, que desvelaron enfrentamiento en la Curia e intrigas en el Estado vaticano.
 
El por entonces mayordomo del papa, Paolo Gabriele, fue condenado a 18 meses de cárcel y después perdonado por el Papa, como autor del robo y filtración de los documentos.
 
En el juicio a Gabriele no fueron usados los informes elaborados por los cardenales, porque el tribunal del Vaticano consideró que esa comisión cardenalicia sólo podía responder ante el Pontífice.
 
Algunos medios de comunicación aseguraron que Benedicto XVI tomó la decisión sobre los informes el 17/12, tras recibir el segundo de ellos, que desvelaba una "fuerte resistencia" en la Curia romana a las medidas de transparencia que él había reclamado.
 
Según el semanario italiano "Panorama", de la familia de Silvio Berlusconi, los 3 cardenales presentaron un amplio volumen lleno de documentación, entrevistas e interrogatorios, que mostraban una "extendida resistencia en la Curia al cambio y muchos obstáculos a las acciones pedidas por el papa para promover la transparencia".
 
El Papa quedó "muy impresionado" con los informes, añade el semanario, y sólo tuvo fuerzas para contárselo a su hermano, Georg.
 
"Admitió, tal vez por primera vez, haber descubierto una cara de la Curia vaticana que jamás había imaginado. Antes de Navidad comenzó a pensar seriamente en su dimisión", señaló Panorama.
 
El Vaticano mantiene que el Papa ha renunciado sólo porque se ha dado cuenta de que le faltan las fuerzas para llevar adelante su labor.
 
El portavoz vaticano, Federico Lombardi, negó que haya complots en el Vaticano.
 
"En todas las instituciones hay diferencias de opiniones, que bien conducidas pueden llevar a dar pasos hacia adelante. Si todos piensan la misma cosa no se avanza. Las diferencias de opiniones forman parte de la vida, pero eso no quiere decir que haya batallas o complots", dijo Lombardi recientemente en un encuentro con la prensa.
 
Según Lombardi, las informaciones que aparecen en muchos medios de comunicación sobre "luchas de poder" en el Vaticano "van más allá de la realidad".
 
El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, anunció la semana pasada que Benedicto XVI estaba considerando la posibilidad de publicar un motu proprio para adelantar el cónclave. Las reglas vigentes establecen que la elección del Papa debe celebrarse entre 15 y 20 días después de que el cargo pontificio quede vacante.
 
Este periodo estaba pensado para que hubiera tiempo de celebrar las exequias del Pontífice, que incluyen la exposición durante tres días de sus restos mortales, los funerales solemnes y las novenas por el alma del difunto. Pero, sobre todo, ese lapso de tiempo era fundamental para que los cardenales que deben elegir al nuevo papa pudieran llegar a Roma.
 
En esta ocasión y por primera vez en 7 siglos, el Papa no ha fallecido sino que ha renunciado, y  los 117 (¿o ahora 116?) cardenales electores conocen la fecha en que la sede quedará vacante —el próximo 28/02 a las 20:00. No parecía, por tanto, muy oportuno alargar tanto el periodo de transición, dando pie a quinielas y confabulaciones sin fin.

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