De acuerdo a La Stampa, la noticia fue confirmada el lunes por el director de la publicación L'Osservatore Romano, Gian Maria Vian, quien acompañó al sumo pontífice en su gira latinoamericana. Dicho viaje fue el último viaje papal a través del oceano, recuerda.
"El papa se despertó la mañana del 25 de marzo con el pelo manchado de sangre", relata un prelado.
Al parecer durante la noche, Benedicto XVI se levantó para ir al baño y no encontró el interruptor de la luz, chocando contra el lavabo. "La almohada y la moqueta estaban manchadas de sangre, pero todo se limpió rápidamente", según narra el interlocutor al citado diario italiano. No obstante, no era "una herida profunda" y quedaba "prácticamente cubierta por el pelo".
Benedicto XVI no se quejó en ningún momento y no tuvo problemas para ponerse una mitra durante la misa en el Campo Guanajato Bicentenario.
Ya por la noche, el médico personal de Benedicto le dijo: "¿Ve por qué soy tan crítico con estos viajes?" Y con mucha ironía el Sumo Pontífice respondió: "Yo también soy muy crítico".
"El papa —sostiene el prelado— tenía mucho interés en acercarse a los fieles mexicanos porque precisamente fue el primer país que acogió a su predecesor al inicio de su pontificado. Pero también sabía que no tenía ya la fuerza física para soportar estos viajes tan largos, los cambios de horario y los eventos públicos”, concluye.
A este respecto, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, precisó este jueves que no es que el papa fijara en ese momento su decisión, sino que era una idea que tenía en la cabeza desde hacía mucho tiempo, como se ve en el libro-entrevista Luz del mundo, publicado en 2010 por el periodista alemán Peter Seewald.