ver más

Atrapado y sin salida... pero ¿dónde está el cuerpo?

Las autoridades estaban tras los pasos del expolicía y ex infante de Marina, Christopher Dorner, que había permanecido prófugo por más de 1 semana y fue cercado dentro de una casa de montaña en la localidad de Big Bear, en el estado de California. La vivienda luego fue consumida por un incendio, pero el cuerpo encontrado calcinado no sería el de Dorner.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La historia del expolicía fugitivo Christopher Dorner acabó de forma dramática en la zona montañosa de Big Bear, en California, USA, donde fue acorralado por las fuerzas del orden y perdió la vida, informó la cadena televisiva CBS.

Pero la policía de Los Ángeles informó que no se ha hallado un cuerpo en la cabaña donde se produjo un tiroteo durante la búsqueda del expolicía fugitivo Christopher Dorner, según CNN. Esta información se dio a conocer luego de que se reportara que se había encontrado un cadáver quemado dentro de una cabaña de Big Bear, en la que se encontraría atrincherado Dorner.
 
Dorner, de 33 años, era acusado por el asesinato de una pareja y por ataques contra 4 policías, uno de los cuales resultó muerto y otro gravemente herido. Durante la tarde del martes 12/02, otros 2 efectivos de seguridad fueron baleados presuntamente por Dorner, y uno de ellos falleció en el hospital.
 
En un operativo de casi 10 horas, la información extraoficial que circuló no hizo sino aumentar la tensión: se escucharon disparos, se habló de una persecución por el bosque y de rehenes del sospechoso en la cabaña convertida en su trinchera.
 
El origen del fuego en la propiedad tampoco fue explicado y, por la noche, circularon versiones de que había quedado un cuerpo calcinado que podría ser el del fugitivo, aunque los portavoces del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) no confirmaron tal hallazgo y señalaron que "la cabaña estaba demasiado caliente para que nadie pueda entrar".
 
"El sospechoso no ha sido identificado positivamente pero tenemos razones para creer que es él", había afirmado más temprano Cindy Bachman, portavoz de la oficina del alguacil de San Bernardino, sobre el ocupante de la vivienda.
 
Al ataque
 
Dorner, un exagente del LAPD, estaría librando una "guerra no convencional y asimétrica" contra la institución que lo empleó entre 2005 y 2008, expresándolo en una suerte de "manifiesto" publicado en internet, que las autoridades consideran de su autoría, en el que mencionó a docenas de posibles objetivos de sus ataques.
 
Ex teniente de reserva en la Marina, Dorner buscaba venganza por su despido de la fuerza policial, acusado de dar falso testimonio contra un colega.
 
Dorner abandonó el LAPD en 2009, después de presentar una denuncia en contra de una oficial de entrenamiento que, según dijo, había golpeado a un sospechoso que tenía enfermedades mentales durante un arresto en 2007.
 
Tras una investigación interna, la acusación fue considerada infundada y, en su lugar, Dorner fue despedido por dar falso testimonio.
 
Sin embargo, el exagente afroamericano apuntó contra la fuerza de seguridad por considerarla racista y corrupta y aseguró que su expulsión había sido una represalia por romper códigos internos.
[ pagebreak ]
Dorner había anunciado sus intenciones en una misiva publicada en internet en la que amenazaba con emplear "armamento inusual" contra numerosas personas.
 
Primero arremetió en venganza contra los parientes del capitán de policía Randal Quan, quien le representó como abogado en la vista de su caso, por considerarlo culpable de su salida del Cuerpo. 
 
El 06/02, Dorner supuestamente fue quien disparó la hija de Quan y su prometido en un estacionamiento en el condado de Orange. 
 
Monica Quan, de 28 años, y su prometido Keith Lawrence, de 27, entrenador de básquetbol, aparecieron con múltiples balazos dentro su auto en un estacionamiento, en la localidad de Irvine, al sur de Los Ángeles. 
 
El padre de Quan, un oficial retirado, había sido el representante de Dorner ante un tribunal disciplinario que falló en contra del expolicía y contribuyó a su despido de las fuerzas.
 
El siguiente ataque fue contra 2 oficiales del LAPD en la localidad de Corona. 
 
Horas más tarde, se sospecha emboscó y baleó a otros 2 policías en la cercana Riverside, uno de los cuales murió en el ataque y el otro quedó gravemente herido.
 
El 07/02 fue quien, según todos los indicios, le quitó la vida al oficial Michael Crain, cuando éste y su compañero de patrulla esperaban a que un semáforo cambiara de luz roja a luz verde. Después, él huyó a las montañas; y se puso n marcha un dispositivo coordinado entre varios departamentos de policía, ofreciéndose una recompensa de US$ 1 millón a quien ofreciera información que sirviera para dar con su paradero.
 
Policías en la mira
 
La imagen de Dorner se había impreso en volantes y afiches callejeros, en un intento de las autoridades californianas por conseguir ayuda de la ciudadanía para dar con su paradero, después de 8 días de búsqueda infructuosa, y rastrillajes en 5 condados, hasta en la frontera con México.
 
"No vamos a tolerar este reinado del terror que nos ha robado la tranquilidad mental que los residentes del sur de California merecemos", señaló a los medios de prensa el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa.
 
Con la oferta de US$ 1 millón, miles de llamadas telefónicas sobre presuntos avistamientos de Dorner fueron recibidas por las autoridades en apenas 24 horas y los detectives tenían más de 700 pistas por seguir, según declaró el vocero del LAPD, Andrew Neiman.
 
La huida
 
Con entrenamiento militar y, según las autoridades, "fuertemente armado" durante toda su huida, Dorner había anticipado que atentaría contra quienquiera se interpusiera en su venganza planeada por años.
[ pagebreak ]
"Utilizaré todo el entrenamiento en manejo de armas pequeñas, demolición, artillería y supervivencia que me han dado... Han despertado a un gigante dormido", escribió el fugitivo en su declaración de intenciones publicada en Facebook (y luego eliminada del sitio).
 
El expolicía acusó al LAPD de haber arruinado sus relaciones interpersonales.
 
"No se queden con mis acciones de los últimos días. Esto era un mal necesario que tenía que ser ejecutado para poder recuperar mi nombre y reputación", señaló Dorner en su escrito, en unas líneas destinados a sus amigos.
 
El jefe de la policía angelina, Charlie Beck, se refirió a los homicidios y ataques armados como acciones de "terrorismo doméstico" y otorgó protección a más de 50 oficiales –muchos de ellos, nombrados en el "manifiesto"- y a sus respectivas familias, a las que Dorner también había puesto bajo amenaza.
 
Escurridizo
 
El hombre en fuga durante 8 días, de 1,85 metro de altura y más de 120 kilos de peso, fue clasificado como "extremadamente peligroso" y, según un documento presentado a la Justicia, durante su intento de huida habría recibido la ayuda de al menos una persona conocida, que podría ser un familiar.
 
La persecución se extendió desde los condados de Orange y Riverside a San Diego, sobre la frontera mexicano-estadounidense, luego a las montañas de San Bernardino y a la villa de esquí alrededor del lago de Big Bear, 150 kilómetros al noroeste de Los Ángeles.
 
Horas antes de que fuera cercado allí en una cabaña, las autoridades seguían la pista de Dorner en México, donde habían realizado requisas en Tijuana y otras localidades del estado mexicano de Baja California. 
 
Los estados de Nevada y Arizona, lindantes con California, permanecieron en estado de alerta, mientras que la Administración de Seguridad de Transporte estadounidense emitió una recomendación a pilotos y personal de aeronaves para que estuvieran pendientes de su rostro.
 
Sin embargo, una evidencia de que Dorner podía estar escondido en las montañas de Big Bear dio la pista que los detectives siguieron desde temprano: su camioneta incendiada apareció en ese lugar el jueves el 07/02.
 
Desde entonces, los agentes realizaron patrullajes con helicópteros equipados con sensores termográficos o a pie sobre la nieve recién caída.
 
Aunque interrumpida en ocasiones por las condiciones meteorológicas, la requisa de varios días involucró a más de 200 oficiales en una zona de bosque denso con pequeños poblados entre cerros nevados. En esta época, el centro turístico está en temporada alta. Los oficiales hicieron una búsqueda cabaña por cabaña.
 
El círculo se fue estrechando, después de que un hombre que fue descrito por los testigos como similar a Dorner robara 2 vehículos en la zona de Big Bear.
[ pagebreak ]
Se produjeron varios tiroteos durante la tarde y en uno de ellos, él mató a un ayudante del sheriff e hirió a otro. Tras ese suceso, el sujeto se encerró en una cabaña por la zona de Angelus Oaks.
 
Atrapado
 
Las autoridades enviaron un equipo especial para desmontar el inmueble por partes, al tiempo que intentaban hacerle salir arrojando gases lacrimógenos para que se entregara.
 
Finalmente, según algunos testimonios, se escuchó un solitario disparo y, poco después, la cabaña comenzó a arder.
 
El proceso para determinar si el cuerpo recuperado de los escombros de la cabaña es el de Christopher Dorner podría demorarse desde unas horas hasta varios días.
 
En tanto, la policía de Los Ángeles anunció que reabrirá el caso que resultó en el despido de Dorner, para investigar sus acusaciones de racismo.
 
El jefe policial señaló que no lo hace para "complacer a un asesino" sino para demostrar que su dependencia es transparente.
 
"Yo escucho las mismas cosas que ustedes: los fantasmas del pasado del Departamento de Policía de Los Ángeles. Escucho a la gente decir que quizás haya algo de verdad en lo que él (Dorner) dice y quiero poner fin a ese rumor", dijo Beck a los periodistas.
 
La historia del LAPD está marcada por esas sombras: las sospechas de racismo interno fueron moneda corriente por años y, en 1965 y 1992, los desordenes callejeros motivados por causas raciales estuvieron, en parte, alimentados por las quejas ante la discriminación y la brutalidad de agentes de la ciudad.
 
Tras la cacería del exagente, la policía también deberá responder por otros episodios donde algunos miembros de sus fuerzas podrían haber cometido abusos.
 
Por caso, distintos activistas por los derechos civiles protestaron por 2 hechos de "gatillo fácil": los disparos contra un vehículo que se creyó era conducido por Dorner pero que resultó en heridas a 2 mujeres latinas que repartían periódicos; y otra intervención equivocada contra un surfista que se dirigía a la playa en la localidad de Torrance.
 
Recompensa
 
Tampoco se ha confirmado que aún no se sabe quién cobrará US$ 1 millón de recompensa que las autoridades ofrecieron por la captura del asesino de policías.
 
Sería una fabulosa compensación tras el trago vivido por dos empleadas domésticas que entraron en una vivienda que creían vacía para encontrarse al hombre cuya descripción encaja con la de Dorner, responsable de la muerte de 4 personas y de haber herido a otras 3. 
 
Según fuentes citadas por el diario 'Los Angeles Times', estas dos mujeres fueron atadas de pies y manos por el fugitivo.
 
Eventualmente, una de las 2 logró escapar e informar a las autoridades, la misma que ahora se cree podría llevarse una recompensa histórica, pactada entre el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, y un grupo de empresas y otras entidades privadas.
 
El problema para la empleada del hogar, cuyo nombre no se ha hecho público todavía, es que su llamada de aviso técnicamente no desembocó en el arresto o la captura del sospechoso, lo que supondría un impedimento para que finalmente cobre el dinero.

 

Más Leídas

Seguí Leyendo