Los medios de comunicación estatales aseguran que las bajas se registraron durante los choques entre partidarios y detractores del presidente, el islamista Mohamed Mursi. Las fuerzas del orden negaron haber abierto fuego contra los manifestantes. La violencia también estalló en la cercana ciudad de Ismailia, donde un joven de 23 años perdió la vida.
Los enfrentamientos entre manifestantes y policía, que han continuado hasta bien entrada la noche en los alrededores de la plaza Tahrir de El Cairo y la sede de la radiotelevisión pública, se han propagado por todo el país. Desde Alejandría, la segunda ciudad del país, hasta el sureño Luxor. En Ismailia, un grupo ha prendido fuego a un local del brazo político de los Hermanos Musulmanes, la organización a la que pertenece Mursi y convertida en blanco de la ira. En total, el ministerio de Sanidad señala que han resultado heridos 348 civiles y 126 uniformados.
Las Fuerzas Armadas, que se han desplegado en las entradas por carretera a El Cairo, han precisado en un comunicado que no tomarán parte de los choques. Después de esta dramática jornada, las autoridades centran su atención en el veredicto que la justicia podría anunciar este sábado relativo a la tragedia del estadio de fútbol de Port Said que el pasado febrero segó la vida de 74 aficionados.
Los ultras, curtidos en la lucha callejera y vanguardia de los choques desde el estallido de la revolución, han advertido de que alentarán el caos si la sentencia no escuchar sus demandas.
A última hora del viernes, el Frente de Salvación Nacional -la alianza que incluye a los principales partidos de la oposición no islamista- hizo público un comunicado en el que llama a iniciar una acampada y exige la formación de un gobierno de salvación nacional, la anulación de la Constitución y de la nueva ley electoral e insta al Gobierno a promover la reconciliación nacional sin condiciones previas.
Mursi pide calma
Poco después, el Presidente egipcio ha ofrecido sus condolencias a los familiares de las víctimas a través de su cuenta de Twitter y ha pedido calma a una población profundamente divida tras sus siete meses de mandato. El 'rais' ha subrayado la necesidad de "aferrarse a los nobles principios de la revolución egipcia y expresar pacífica y libremente las opiniones". A su juicio, la violencia que padece el país más poblado del mundo árabe trata de «empañar la naturaleza civilizada de la revolución».
En cuanto a la investigación de los disturbios que emprenderá la Fiscalía, Mursi ha subrayado que los cuerpos de seguridad egipcios «perseguirán a los criminales y los llevarán ante la justicia» tras defender la labor del impopular aparato policial cuya impunidad y falta de reforma dos años después del levantamiento popular han denunciado esta semana varias organizaciones locales e internacionales de derechos humanos.
Los opositores que han tomado la calles del país centran sus demandas en las proclamas incumplidas del levantamiento -como el cántico de "pan, libertad y justicia social"- y culpan al Gobierno de ser incapaz de detener una severa crisis económica e impedir "la pobreza, la subida de precios, la inseguridad y la mala administración".
Mientras tanto, un tribunal egipcio ha condenado el sábado 26/01 por la mañana a pena de muerte a 21 de los más de 70 acusados de perpetrar la matanza del estadio de fúbol de Port Said, que tuvo lugar el 1 de febrero del año pasado y en la que murieron al menos 74 personas y más de 1.000 resultaron heridas. La masacre se produjo al final del partido que disputaban los clubes de primera división de Al Ahly y Al Masry, cuando los hinchas de este último equipo se abalanzaron contra la hinchada visitante. La mayoría de los muertos pertenecían al grupo ultras ahlawy, como se conoce a los seguidores más fanáticos del club cairota del Ahly, el equipo más laureado del fútbol egipcio.
La corte decidió aplazar hasta el próximo 9 de marzo la sentencia para los 52 acusados restantes, puesto que la fiscalía ha presentado durante los últimos días nuevas pruebas que deben aún ser estudiadas en detalle por parte del tribunal. Entre los condenados a la pena capital no se encuentra ninguno de los nueve altos cargos policiales responsables de la seguridad en la ciudad de Port Said el día de la tragedia, la peor en la historia del fútbol egipcio. El dossier de las 21 personas sentenciadas será ahora enviada al muftí de Al Azhar, la máxima autoridad religiosa del país, para que apruebe la ejecución.
El veredicto ha suscitado reacciones diametralmente opuestas entre las aficiones de Al Ahly y Al Masry. Una nutrida representación de los familiares de las víctimas se encontraba en la sede de la Academia de Policía y han expresado efusivamente su alegría, con vítores dirigidos a Sobhi Abdelmaguid, el presidente del tribunal. La sentencia se ha pronunciado en el mismo recinto, situado a las afueras de El Cairo, que ya fue habilitado para albergar el otro gran juicio mediático de la transición egipcia, el del ex presidente Hosni Mubarak.
También se han registrado escenas de júbilo en la sede del Al Ahly, situada en el céntrico barrio de Zamalek, el punto de concentración establecido por los ultras ahlawy para escuchar el veredicto, retransmitido en directo por la televisión pública egipcia. “Los perros del ministerio del Interior mataron a mi hijo!” y “Venganza, venganza para las madres de los mártires!”, han coreado extasiados los aficionados, que han lanzado cohetes en la celebración.
En cambio, en la ciudad de Port Said, se ha desencadenado una ola de violencia que, de momento, ya se ha saldado con la muerte de dos agentes de policía, cuatro civiles y docenas de heridos. Según ha informado la prensa local, el gobierno ha decidido desplegar el ejército en la ciudad del Delta del Nilo. Los disturbios se han producido después de que familiares de las víctimas y miembros de los Green Eagles, los ultras de Al Masry, intentaran asaltar la prisión de Port Said para liberar a los acusados de la matanza. Los ultras ya habían advertido de una respuesta violenta ante una sentencia desfavorables hacia los fans del club, e incluso han amenazado con bloquear el canal de Suez.
La terrible violencia que se desató en el estadio de Port Said era inédita en el fútbol egipcio y fue atribuida a una venganza por parte de algunos mandos policiales hacia los ultras ahlawy. Los fanáticos de Al Ahly no sólo tienen un largo historial de disturbios con las fuerzas del orden, sino que desempeñaron un papel importante en la revolución egipcia. Avezados en las batallas urbanas, estuvieron en la línea del frente de la revolución en los enfrentamientos más duros con la policía.
La dura sentencia pronunciada por el juez Sobhi Adelmaguid contrasta con los veredictos de absolución hacia los altos cargos policiales acusados por la muerte de más de 850 personas durante la revolución que culminó el 11 de febrero del 2011 con la renuncia de Hosni Mubarak. Hasta la fecha, sólo se ha emitido un fallo de culpabilidad hacia dos agentes de policía. Además, hace un par de semanas, el tribunal de apelación anuló la pena de cadena perpetura a Mubarak y ordenó la repetición del juicio.
El veredicto sobre la masacre de Port Said llega un día después de la celebración del segundo aniversario del inicio de la revolución, en el que se produjeron enfrentamientos violentos entre policía y manifestantes. Los distubios se saldaron con la muerte de nueve personas -siete de ellas en la ciudad de Suez-, además de cerca de 500 heridos.